España al desnudo (1931-2007)

Ediciones Encuentro. Madrid (2008). 204 págs. 21 .

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Manuel Ramírez es catedrático de Derecho Político en la Universidad de Zaragoza, y autor de varias publicaciones sobre la historia reciente de España. En este último ensayo se refiere a la II República, el franquismo y la transición, no tanto desde el punto de vista del historiador, que refiere hechos, como del analista o del sociólogo, que explica e interpreta las líneas maestras de cada periodo.

¿Y a quién le importa el tema de España, su inmediato pasado o su presente más actual?, se pregunta el autor. No a los políticos, que buscan la eficacia, pero sí a los intelectuales cuando aspiran a la verdad. Y son éstos los que, siguiendo el consejo de Burke (“el precio de la libertad es la eterna vigilancia”), deben aportar su veredicto sobre el bien y el mal, muy pocas veces con la glosa y siempre con la crítica. Y éste es el objetivo que el profesor Ramírez se ha propuesto.

La constitución de 1931, desde su punto de vista, no supo ser integradora del país real. Fracasó por su planteamiento excesivamente asambleario, con un ejecutivo débil, subordinado a un Parlamento todopoderoso. Y fracasó sobre todo por el tratamiento del tema religioso, con su prolija y sectaria redacción del artículo 26, de modo “que discrepar de este absurdo desarrollo suponía rechazar de plano la misma constitución”.

El penúltimo capítulo se dedica a la transición a la democracia, bajo el expresivo título “Del entusiasmo a la desilusión”: voluntad generalizada de cambio pacífico, entusiasmo por su puesta en marcha, constatación de que tanto el pueblo español como su clase política estuvieron a considerable altura, y también “que acaso por primera vez en su larga historia política, la suerte acompañó a nuestro país”. Pero a continuación, la desilusión: el auge de los nacionalismos excluyentes; el dañino comportamiento de los partidos en su ocupación totalitaria de la vida social; la extensión del método democrático como principio legitimador en ámbitos que no le conciernen (la universidad, etc.)

Ramírez se queja amargamente en sus conclusiones: “Siempre partiendo de cero. Siempre con la pretensión de cambiarlo todo. Como si eso fuera necesario. Y, sobre todo, como si eso pudiera hacerse a través de leyes y constituciones”. La historia reciente de España consiste en el relato de continuos bandazos, discontinuidades, ocasiones perdidas… ¿Por qué? Porque no asumimos el pasado, viviendo en él o renegando del mismo, pero constantemente jugando con la historia y sus interpretaciones. En palabras de Ortega, el autor más citado en este libro: “Por una curiosa inversión de las potencias imaginativas, suele el español hacerse ilusiones sobre su pasado, en vez de hacérselas sobre su porvenir”.

Estamos, en resumen, ante un ensayo interesante, original, despegado del análisis político y con capacidad de plantear muy interesantes debates. Únicamente se echa en falta una elaboración más cuidadosa, para ordenar mejor los capítulos y evitar repeticiones.