Eragon

Roca Editorial
Barcelona (2004)
648 págs. 21 €
Traducción: Silvia Kómet y Enrique de Hériz.

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Primer volumen de la trilogía El legado, el mayor éxito de la narrativa juvenil en Norteamérica, donde se han vendido ya más “eragones” que “harrypotters” y está en marcha la película correspondiente. El autor, alentado y ayudado por su familia, terminó su relato cuando tenía quince años. Sus padres editaron luego el libro y lo promocionaron a base de lecturas y escenificaciones en colegios. A la vista de su aceptación, en 2002 una editorial importante decidió publicarlo. El resultado debe calificarse de impresionante si lo juzgamos según la edad del autor.

Eragon es un granjero huérfano de quince años que un día encuentra una extraña piedra de color azul que luego resulta ser un huevo de dragón. Cuando poco después su tío es asesinado por los misteriosos Ra’zac, Eragon emprende su busca en compañía de su joven dragona Saphira y del sorprendente anciano cuentacuentos del pueblo, Brom. En su accidentado viaje, Eragon descubre su condición de Jinete de Dragón, aprende a usar los poderes especiales que posee, adquiere una estrechísima vinculación con Saphira, consigue una poderosa espada y un sensacional caballo, hace amigos y rescata a una bella elfa en el camino…

Los préstamos de conocidas obras del género son muchos: algunos evidentes, como las semejanzas entre los úrgulos con los orcos de El señor de los anillos y otros también claros de La guerra de las galaxias y populares series de fantasía épica. Son muy cinematográficas las descripciones de batallas y escenarios paramedievales. Un claro defecto, sin embargo, es la endeblez con que se dibujan los mundos interiores de los protagonistas, en especial de Eragon, cuyas reacciones oscilan de la madurez más asombrosa al infantilismo más desconcertante. Sin embargo, el mayor agujero negro está en los diálogos que podríamos llamar morales. Los consejos que le dan a Eragon tanto Brom como Saphira no son un prodigio de sutileza ni de coherencia. Cuando en una ocasión Eragon se pregunta “¿qué puedo hacer?”, la dragona parece haber leído a Paulo Coelho: “Únicamente tu corazón te guiará de verdad, y sólo su supremo deseo puede ayudarte”.

Todo lo anterior revela que un escritor muy joven no tiene fácil ni sustraerse a las influencias más inmediatas, ni huir de los lugares comunes, ni afrontar con garantías la descripción de sentimientos y emociones complejas, ni mucho menos presentar ajustadamente los grandes dilemas morales. A la vez debe decirse que aunque a Eragon le falte consistencia, tiene frescura y fluidez.

Cualquier lector experto, aunque sea invadido unas cuantas veces por la incómoda sensación pero-qué-hago-yo-leyendo-esto, también comprenderá por qué muchos jóvenes están aguardando con interés Eldest, la segunda entrega

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