En la plenitud del tiempo (1955-2004)

En la plenitud del tiempo 1955-2004

GÉNERO

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DVD. Barcelona (2005). 268 págs. 13,80 €. Traducción: Jordi Doce.

Charles Tomlinson (Stoke-on-Trent, 1927) fue en un primer momento un poeta de difícil encaje entre las escuelas dominantes durante los años cincuenta y los primeros sesenta en Inglaterra. Pero el reconocimiento obtenido en Estados Unidos y la difusión privilegiada en espacios como el ámbito hispánico le condujo a figurar en el canon, aunque de forma algo tardía.

Tomlinson es un poeta de tendencia marcadamente visual, cosa que él mismo atribuye, entre otras cosas, a la afición al dibujo que cultivó durante una larga enfermedad en la adolescencia: la disciplina en el arte de la observación morosa le habría permitido desarrollar esa atención al detalle minúsculo. En este punto se reconoce en Tomlinson una herencia llena de asociaciones: Wordsworth, Hopkins, Ruskin… Véase el homenaje de “Cézanne at Aix”, donde la montaña permanece “indocta, inalterable / pétrea cabeza de puente abierto / hacia lo que es tangible / por no sentido previamente”. El objeto como pura presencia, autenticidad inadulterada, un “en sí”.

Lo que subyace a este empirismo temperamental es, claro, el valor decisivo de la experiencia. A diferencia de escritores de las generaciones anteriores, como Eliot, Auden o Waugh, para quienes el sentido de las cosas, los textos y las vidas comparecía dentro de un sistema cultural que hiciera el mundo inteligible, en Tomlinson hay una cierta “desnudez” de la mirada.

Es significativo que, en su inveterado interés por la pintura, el poeta escribiera una “Meditación sobre John Constable”, el pintor que se decidió a mirar la Naturaleza con sus propios ojos.

Este “figurativismo controlado” le lleva incluso a reproducir los géneros pictóricos, a ensayarlos a modo de géneros poemáticos. Por ejemplo, “Venice” parece sacado de las “vedutte” de Canaletto o de Francesco di Guardi; “Interior” recuerda la precisión y la minuciosidad, el recogimiento de un Vermeer de Delft, y “A Given Grace” discurre más bien por el género del bodegón.

Esta necesidad de una cierta objetividad y el arranque experiencial del poema se dan la mano en una sujeción al lugar, un tema recurrente en la literatura inglesa desde la poesía topográfica de los poetas del XVIII. En muchos casos, lo que subyace a esa indagación de los poetas ingleses en el espacio es precisamente la búsqueda de un “no-lugar”, de aquello que no cabe encontrar en el espacio: Utopía y Edén. Tomlinson alude en parte a esta búsqueda imposible en “Snapshot”, donde la experiencia de comunión con el mundo, de suspensión del tiempo, se revela inevitablemente efímera; sólo cuando ese Edén fugitivo ha pasado podemos saber que existió “lo que quizá no hubiéramos captado / en el fugaz instante / en que lo vivíamos”. Rostros, nombres y lugares se suceden en este libro en una suerte de geografía íntima, hecha pública por obra del verso. En suma, creo que “En la plenitud del tiempo” es una lectura deliciosa e instructiva.

Gabriel Insausti