Emigrantes

TÍTULO ORIGINALThe Arrival

GÉNERO

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Barbara Fiore. Cádiz (2007). 132 págs. 24 €.

Los entusiastas de las novelas gráficas, que a veces elogian en exceso productos gráficamente interesantes pero de argumentos risibles, pueden recrearse con “Emigrantes”, del ilustrador australiano Shaun Tan.

El autor hace rendir al máximo los recursos del cómic y de los álbumes ilustrados, y obtiene un libro que reúne poder emocional, valor pictórico y un singular interés documental, no el de unos datos históricos sino el de unos sentimientos humanos permanentes.

Es un relato sin texto dividido en seis partes. En la primera se cuenta la partida del padre de familia, dejando atrás a su mujer y a su hija. En la segunda, su viaje en barco hasta el destino. En la tercera, la búsqueda de trabajo y el contacto con personas que, a su vez, le cuentan a él más historias de emigrantes. En la cuarta, el trabajo en la fábrica y nuevas historias. La quinta contiene la carta a su familia para que se reúnan con él, el paso del tiempo a la espera de que lleguen, el reencuentro. En la sexta, la familia ya está instalada en el nuevo país y el relato termina con la niña que ayuda en la calle a una mujer emigrante recién llegada.

El autor dedicó cuatro años a recoger recuerdos y documentación, de su propia familia y de gente que pasó por circunstancias parecidas, y a confeccionar las ilustraciones de la historia. Estas aparecen en dibujos como de carboncillo pero fueron realizados después de un largo proceso de documentación, montaje y tratamiento por ordenador, a partir de antiguas fotografías de gente, otras de paisajes urbanos como el del puerto de Nueva York a comienzos del siglo XX, otras de escenas montadas y fotografiadas expresamente.

La historia se puede seguir con facilidad: la ausencia de texto, que sugiere las dificultades de comunicación propias de un recién llegado a un nuevo país, carga el relato en la continuidad de las imágenes y reclama del lector una observación y reflexión atentas.

Es un acierto del autor colocar a sus personajes en escenarios oprimentes y surrealistas: un modo de sugerir la extrañeza y el sentido de amenaza que invaden al protagonista. La historia, sin embargo, es positiva: hay cercanía familiar a pesar de la separación, hay un ansia patente de vivir arraigado en un lugar, hay calor en las relaciones humanas pues hay gente con deseos de ayudar, se muestran detalles que recogen la tendencia natural a buscar refugio en objetos y costumbres para combatir la soledad y la inseguridad. Es un detalle magnífico el recurso a una especie de animal de compañía extraño que acaba estando afectivamente muy próximo al protagonista.

Luis Daniel GonzálezACEPRENSA

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