El Rey de la Sandía

TÍTULO ORIGINALThe Watermelon King

GÉNERO

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Alfaguara. Madrid (2006). 263 págs. 15 €. Traducción: Íñigo García Ureta.

Hasta ahora sólo se había publicado en España una de las tres novelas de Daniel Wallace, la primera, “Big Fish”, que tuvo una buena acogida gracias a la adaptación cinematográfica de Tim Burton. Como otros escritores sureños de Estados Unidos, también Wallace, nacido en Alabama, parece hechizado por el polvo, el calor y las gentes de esos pueblos, donde pasó parte de su infancia junto a sus abuelos.

“El Rey de la Sandía”, publicada en EE.UU. en 2003, cuenta la búsqueda que inicia Thomas Rider para descubrir cómo era su madre que murió durante el parto. Para ello viaja a Ashland. Sin quererlo se verá envuelto en una curiosa celebración: El Rey de la Sandía. La novela, de corte fantástico, se divide en tres partes: en la primera desfilan ante Thomas un buen número de personajes de Ashland que le cuentan lo que cada uno sabe acerca de su madre; en la segunda es el propio protagonista el que evoca su infancia; en la tercera, se narran los sucesos originados por la visita de Thomas al pueblo sureño.

Todos los personajes disponen de páginas para hacer reflexiones interesantes sobre la importancia de las tradiciones, la necesidad de los antepasados para saber quién eres realmente, la amistad, la mentira, la envidia y sobre todo el sexo… Todos menos Lucy, la madre del protagonista, abordan el sexo de una forma tosca. En especial, los organizadores del Festival de la Sandía, que no dudan en promocionar una ceremonia burda y cruel. El sexo discurre desde diálogos muy procaces a situaciones ridículas, que no desentonan con el contexto fantástico de la obra, pero que el lector detecta como episodios duros. Así es la novela de Wallace: una historia muy dura vestida de fantasía e ironía.

No obstante, los personajes, la historia de Thomas y la del propio Ashland, el pueblo… atrapan desde la primera página. La mezcla de fantasía, inocencia e ironía crean un ambiente que rebaja la dureza de la historia y de los personajes.

José María Fernández Fuentes

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