El árbol doblado

Ana Muncharaz Rossi

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Tabla Rasa Ediciones. Madrid (2003). 185 págs. 14 €.

Esteban, monje del siglo XIV, decide en su vejez escribir la crónica de buena parte de su vida. Profesa en un monasterio a los 15 años, lleno de dudas. El abad confía el joven monje a León, un clérigo que será su futuro maestro. Viajan a París en cuya universidad el joven comienza sus estudios de Teología. Aquí traba amistad con Martín, estudiante de medicina que, a diferencia de Esteban, está firmemente convencido de su vocación, hasta el punto de inmolarse cuidando a los infectados por la peste negra que asoló la ciudad a mediados del siglo XIV.

Tras la devastación de la epidemia, Esteban y León marchan a Avignon, sede pontificia, donde el monje ejercerá el oficio de secretario en la corte papal. A lo largo de su vida Esteban se mueve en los ambientes más cultos del momento: París, Avignon, Roma… Estudia incansablemente y busca respuestas a su propio escepticismo. Pero será el contacto con las recias convicciones de su maestro, con la entrega generosa de Martín y con el arrepentimiento del noble Pierre los hechos que le muevan a encontrar su camino y su fe.

En medio de la Guerra de los Cien Años, de las intrigas por el cambio de la sede papal de Roma a Avignon, en un convulso París que sufre la epidemia de peste negra, la vida de Esteban transcurre marcada por esta búsqueda y por la presencia del mal, encarnado por la mortal epidemia y por una extraña duquesa húngara para quien trabajará como escribano.

La nueva editorial Tabla Rasa Editores comienza su andadura confiando en autores desconocidos. El árbol doblado, primera novela de la periodista Ana Muncharaz (1965), combina personajes imaginarios e históricos y tiene sus mejores páginas en la dramática descripción de un París devastado por la peste. Y es que la autora de la novela parece sentirse más cómoda en la descripción de lo que rodea a sus personajes que en la introspección. En ocasiones resulta difícil no perderse en el monólogo interior de Esteban, figura que no acaba de cuajar literariamente.

Margarita Sánchez