El primer hombre

TÍTULO ORIGINALLe premier homme

GÉNERO

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Tusquets. Barcelona (1994). 299 págs. 2.000 ptas.

Se trata de la obra en la que trabajaba Camus en el momento de su muerte. El manuscrito fue hallado en su cartera el 4 de enero de 1960. Cumplía entonces 47 años, y hacía tres que había recibido el Premio Nobel de Literatura por obras como El mito de Sísifo, Calígula, La peste, El extranjero… Ha dormido, pues, más de treinta años en manos de sus herederos. Ahora sale a la luz por haberse disipado -dicen- la antigua polémica política con Sartre, por haberse cumplido -dicen- la profecía de Camus sobre la caída del comunismo… Diría yo que importan poco estas consideraciones ante la obra en sí misma.

Se trata de un manuscrito a vuelapluma, sin puntuar a veces, no corregido, con palabras difíciles de descifrar y otras no descifradas… Advertencias en los márgenes, y unas cuarenta páginas de apéndices: hojas sueltas, notas y proyectos del autor, algo así como pequeños guiones o recordatorios de lo que va a escribir, para no olvidarse. Y dos cartas, una breve del propio Camus a un profesor suyo de enseñanza media en Argelia, y otra larga de éste a Camus, un poco necia ideológicamente a decir verdad.

Me he extendido en todas estas explicaciones para que quede más matizado o explicado el juicio que me merece El primer hombre, tratándose del autor de una novela inmortal como es El extranjero. Le han publicado un borrador autobiográfico, que apenas tiene -tal como está- interés, a no ser para un estudioso o biógrafo, quizá. No está aún cocida su escritura, sino muy cruda. Cada autor tiene un proceso creativo, y esta primera mano de esta última novela antes de tiempo (según expresión de Rosa Chacel) se queda en informe. Es un informe plano y neutro de lo que Camus quiso hacer y la muerte se lo impidió. Algún pasaje apunta cierto relieve, como el retrato de su joven tío… Poco más.

Pedro Antonio Urbina