El periodismo herido

José Manuel de Pablos Coello

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Foca. Madrid (2001). 383 págs. 2.595 ptas.

Como catedrático de Periodismo en Canarias, en la Universidad de La Laguna, y, antes, periodista y director de periódicos, el autor analiza la evolución del que se ha considerado diario paradigmático durante los primeros años de la democracia en España: El País. La “herida” a la que se refiere De Pablos es la de la calidad; en su opinión, abundantemente documentada en el libro, el diario El País sufre un proceso de popularización y ha dejado de ser lo que era: un diario de referencia.

De un lado, el lenguaje se ha empobrecido. No se trata tanto de que los periodistas ahora redacten peor sino de que la empresa no ha mantenido la figura de los correctores, que antes salvaban las páginas de “la plaga de erratas, errores y faltas formales” que el autor clasifica con detalle.

Al deterioro de la expresión -aporta múltiples quejas publicadas- se une la pérdida de credibilidad en relación con los contenidos, como consecuencia de actuaciones -no generalizadas- que dañan el prestigio del periódico. El autor señala varias que desmerecen del denominado periodismo de investigación: por ejemplo, la utilización del rumor, el condicional y las suposiciones, para defender intereses empresariales, cuando en realidad habría que ofrecer al lector noticias comprobadas. O la firma de crónicas por periodistas que nunca estuvieron en el lugar de los hechos, estratagema que acaba descubriéndose en más de un caso.

La presentación gráfica también sufre la misma tendencia a la vulgarización, que ahora imitan otros diarios españoles. De Pablos critica el tinte machista que reviste el tratamiento de los desfiles de moda, que se convierten en una excusa para erotizar las páginas y aligerar una más o menos aburrida sección de cultura. Y lo mismo podría decirse de las fotografías de algunas mujeres deportistas.

El tono crítico de José Manuel de Pablos es realista y contundente, sin que esto le lleve a negar el acierto global del proyecto informativo de El País. Por eso, precisamente, espera un giro que salve al diario de la popularización.

M. Ángeles Burguera

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