El pequeño Nicolás: La vuelta al cole, El chiste, ¡Diga!

TÍTULO ORIGINALHistoires inédites du petit Nicolas

GÉNERO

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Alfaguara. Madrid (2005). Tres volúmenes. 10,95 € cada volumen. Traducción: Miguel Azaola.

El pequeño Nicolás es un personaje cuyas historias se publicaron en un periódico entre 1959 y 1965. Un libro con la primera recopilación apareció en 1961 y, en vida del autor, se publicaron cuatro más. Su familia dio a conocer, en 2004, ochenta episodios inéditos que, como los anteriores, también fueron ilustrados por Jean Jacques Sempé, y que acaban de publicarse ahora en España en tres libros. En esas escenas, desde su horizonte infantil, contradictorio pero diáfano, Nicolás habla de las relaciones con sus padres, de su vida en el colegio y del comportamiento de sus amigos.

Como es lógico, muchos episodios están centrados en ambientes del pasado: familia que se compra un primer televisor o a la que le ponen línea de teléfono, antiguas máquinas de escribir, tiendas de aspecto familiar… Ese ambiente de antes quita hierro a las continuas discusiones entre los padres y a las frecuentes amenazas de marcharse de la madre, pues todo se acaba resolviendo con afecto y alrededor de una tarta de manzana o de chocolate. No faltará quien señale que una colección de hijos únicos, como por lo visto son casi todos los chicos que aquí aparecen, ofrece un muestrario mayor de pequeños egoísmos: no es sólo que muchísimas discusiones y peleas vayan en la dirección de defender lo propio, sino que tampoco se observan actos de generosidad de unos hacia otros. En este sentido, Nicolás es un antecedente claro del Calvin creado por Bill Watterson veinte años después.

En cualquier caso, es gozoso redescubrir el ingenio de Goscinny para hacer juegos de palabras sencillos pero eficaces; su acierto para dar con expresiones felices cuando describe la conducta cotidiana: Nicolás y sus amigos juegan al tren y, después de un rato, el narrador reconoce que no era demasiado divertido, “si eres locomotora, todavía; pero, si eres vagón, te aburres un poco”; su capacidad de observación para ofrecer al lector nuevas perspectivas de situaciones comunes, en especial al presentar las cosas con argumentaciones de chaval; su maestría en el uso de la ironía dramática, esos momentos en los que el lector ya sabe lo que los protagonistas ignoran.

Las dinámicas ilustraciones de Sempé subrayan el humor irónico de Goscinny, más y mejor aún que lo hacían en los primeros libros.

Luis Daniel González