El olvido de la razón. Un recorrido crítico por la filosofía contemporánea

Debate. Barcelona (2007). 437 págs. 25 €.

El filósofo argentino Juan José Sebreli ha publicado estudios sobre el irracionalismo o el olvido de la razón, desde 1991. Lo ha hecho desde las perspectivas de las ideas políticas y sociales en El asedio de la modernidad (ver Aceprensa 8/93) -donde trata los mismos pensadores que en el presente libro- y desde la estética y la sociología del arte en Las aventuras de la vanguardia (ver Aceprensa 153/02).

Existen muchos ensayos filosóficos que abordan una etapa de la historia de la filosofía a través de un determinado hilo conductor. A veces se recorre ese lapso temporal de un modo sistemático, académico. Nada de eso ocurre con Sebreli, que se ocupa no sólo de filósofos, sino también de pensadores y escritores, como Dostoievski y Freud, que han tenido gran incidencia en la historia del pensamiento. La vivacidad de este ensayo proviene, en buena medida, de que Sebreli relaciona continuamente el presente con el pasado, la filosofía con la política y con toda la realidad cultural, los pensadores con su entorno social: sus análisis pueden pecar más de lapidarios o exagerados que de cautos o mortecinos.

Este ensayo resulta estimulante porque el lector, incluso el reticente hacia la filosofía, puede constatar que toda nuestra cultura actual, con sus ideas, su política y sus modas, se alimenta en buena parte de esos filósofos irracionalistas. Sebreli sitúa el inicio de esta tendencia en el convulso momento del romanticismo anti-ilustrado, con su exaltación de la nación, la etnia, la raza, la religión, el folclore. A Nietzche le dedica un capítulo, al que le sigue Heidegger, el “lugarteniente de la nada”, según el título concedido por Sebreli.

El psicoanálisis ocupa dos capítulos. El ensayista argentino nos muestra, entre otras cosas, que el habla de las sociedades urbanas en la segunda mitad del siglo XX se impregnó de tal vocabulario. Otros temas que se abordan aquí son los enfrentamientos entre distintas corrientes de psicoanalistas, y la negación -por parte de epistemólogos de la talla de Popper y Bunge- de que el psicoanálisis sea una verdadera teoría científica.

No es menos jugoso el modo de tratar el estructuralismo de Lévi-Strauss y de los post-estructuralistas: Bataille, Deleuze, Althusser y otros. A continuación, Sebreli vuelve al psicoanálisis, pero ahora a Lacan. Foucault es el último autor al que dedica un capítulo entero antes de pasar a los epígonos irracionalistas más cercanos en el tiempo y cierta autocrítica que el propio Sebreli hace mirando a sus anteriores capítulos. Incluso nos muestra su divisa intelectual, extraída de Montaigne: “No sé qué soy, pero sé de qué huyo”.

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