El malestar de la democracia

Crítica. Barcelona (2008). 272 págs. 19,50 .

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La actual democracia sufre una crisis porque no ha resuelto problemas como la guerra, la injusticia social, la desigual distribución de la riqueza o el hambre. Asimismo, esta crisis se agudiza, según Pérez-Díaz, con la falta de representatividad porque los ciudadanos se identifican cada vez menos con la clase política. Esta tesis se sustenta en un breve análisis de diferentes democracias que reflejan ambas crisis: Rusia, China, Estados Unidos, Europa, Francia, y España.

La causa de este malestar radica en que la democracia se ha convertido en una oligarquía, en el dominio de unos pocos: los políticos. La solución que aporta Pérez-Díaz consiste en mejorar el modo de ser de la clase política y de los ciudadanos, así como las relaciones entre ambos.

Para eso propone cuatro vías. Respecto al modo de hacer política, habría que aclarar los simbolismos políticos que actualmente son borrosos porque a la oligarquía política le interesa la ambigüedad, con una estrategia que busca confundir y manipular con la retórica. Esta actitud tiene como resultado convertir a los ciudadanos en masa pasiva.

Por otro lado, la división del escenario político en el eje derecha e izquierda, ocasiona un previsible posicionamiento que hace infructuoso el debate político. Para evitarlo Pérez Díaz, catedrático de Sociología de la Universidad Complutense de Madrid, propugna el logro de la virtud cívica y de la civilidad política. En el caso de los políticos, con un estilo que respete la pluralidad, con el fair play para evitar abusos como la compra de votos, el fraude o la corrupción y, con un discurso lleno de sentido común, contrapuesto a la demagogia retórica.

Para reforzar la colaboración política del ciudadano, propone que éste centre más la atención en los verdaderos problemas; que cuente con una mayor capacidad para interpretar la información; que se identifica menos con un modo concreto de pensar y seleccione más la información, de manera que sea más difícilmente manipulable.

Por otro lado, si entendemos los mercados como intercambio de comunicación entre agentes individuales para fomentar la creatividad y la innovación, deberían reforzar tanto el realismo como el sentido de responsabilidad de los ciudadanos. Además, este tipo de mercado reduciría la hostilidad del debate político. Respecto a las asociaciones, frente a la visión lockeana que concibe al hombre de modo individualista, que busca asociarse para el beneficio propio, Pérez-Díaz propone otro modelo basado en la benevolencia y el altruismo.

Es un libro técnico para interesados en la cuestión política. Sugiere diferentes caminos para el logro de la virtud cívica de la clase política e incide en la necesaria implicación de los ciudadanos en la resolución de los problemas que gestionan los políticos.

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