El último jurado

TÍTULO ORIGINALThe Last Juror

GÉNERO

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Ediciones B. Barcelona (2004). 429 págs. 22 €.Traducción: María Antonia Menini.

Clanton, condado de Ford, Mississipi, años setenta. En poquísimo tiempo el joven periodista Willie Traynor termina siendo factótum y propietario del semanario local. Afianza su revista y gana mucho dinero cuando, al informar sobre el asesinato de una mujer joven, pone contra las cuerdas a la mafiosa familia Padgitt y al títere sheriff local. Pero los Padgitt siguen moviendo los hilos y durante los diez años siguientes continúan los problemas. Grisham recupera secundarios de novelas anteriores, y repite la fórmula que le ha dado el éxito: intriga judicial y periodística, un protagonista y narrador joven que aprende según va enfrentándose a las dificultades, ambiente sureño donde se intenta la integración racial, ritmo narrativo ágil con incisos para contar el pasado de algunos personajes que van apareciendo, y que así adquieren algo de densidad.

La novela atrapa aunque sea predecible y algo arrítmica. Como novedad, no recuerdo que Grisham hubiera dedicado en anteriores argumentos tanto espacio a la descripción de las comidas. Se ve también que ha puesto especial empeño en retratar a la cocinera, Calia Ruffin, una mujer negra, muy culta, madre de siete hijos de los que todos menos uno han obtenido un doctorado universitario. Piadosísima -“Cuando Calia Ruffin rezaba, todo el mundo enmudecía”-, es la primera mujer negra que forma parte de un jurado y ha de afrontar si apoya o no la pena de muerte para el acusado.

Luis Daniel González