El infinito viajar

Anagrama. Barcelona (2008). 290 págs. 18 €. Traducción: Pilar García Colmenarejo.

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El viaje es un tema habitual en la literatura del escritor triestino Claudio Magris (1939), como se puede comprobar en El Danubio y Microcrosmos, sus obras más difundidas. El lento recorrido por los espacios de la Mitteleuropa le sirve para profundizar en las claves de la convivencia y en la perennidad de conflictos humanos, sociales y hasta políticos. Las crónicas reunidas en este libro, que abarcan más de veinte años, están escritas, sin embargo, con otra intención estética. En sus novelas, el viaje es una excusa para la digresión, la reelaboración y la transformación literaria de la experiencia viajera. Aquí todo está relacionado con el presente, con el momento en que se realiza el viaje, con las instantáneas sensaciones que sugieren los lugares recorridos. El anclaje en la temporalidad marca las diferencias.

El libro comienza con un inteligente prólogo donde Magris reflexiona sobre la finalidad de viajar. Para él, “quien viaja es siempre un callejeador, un extranjero, un huésped”. Y esta sensación es la que ha diseminado a lo largo de los viajes que realiza, unos con una intención estética, otros ligados a una circunstancia personal (como cuando se instala en Londres para hacer un curso intensivo de inglés), otros con la excusa de una excursión. Magris aprovecha las invitaciones para presentar un libro, impartir una conferencia o asistir a un congreso para entender la tierra que pisa, además de tener así una excusa para escapar de la cotidianidad, porque “recorrer el mundo también significa descansar de la intensidad doméstica, apaciguarse en placenteras pausas de holganza, abandonarse pasivamente (…) al fluir de las cosas”.

No es la suya una mirada turística, o epidérmica. Hay en Magris una estrecha relación entre paisaje y literatura e historia. Hay de todo en estas páginas: reflexiones sobre los judíos, excursiones por la ruta de don Quijote, un paseo por el Retiro madrileño, estancias en Friburgo, Berlín, Zagreb… Y recorridos que se identifican con los lugares que aparecen en sus novelas: el encuentro con los cici y los ciribiri, Istria… pueblos y lenguas perdidas que se desgajaron de aquella Centroeuropa sin fronteras que continúa alimentando novelas, historias y tragedias.