El hombre inaudible

CSED.

Gijón (2012).

166 págs.

12 €.

Share on twitter
Share on facebook
Share on linkedin
Share on email
Share on print
Share on twitter
Share on facebook
Share on linkedin
Share on whatsapp
Share on email

El protagonista de esta novela es un cincuentón, casado, documentalista de un periódico de Burdeos a finales de los setenta. Lleva una vida gris, rutinaria, sin emociones. Desde esta abúlica perspectiva vital, el apocado Thierry Michaux comienza a escribir un diario con el que pretende cambiar el rumbo de los vulgares acontecimientos de su existencia. Poco a poco, el diario toma las riendas de sus percepciones y lo que comenzó como un refugio para levantar y desahogar la voz que nadie escucha termina por convertirse en un sortilegio que le atrapa, una trampa que transformará radicalmente su mediocre realidad.

Escribe Insausti (San Sebastián, 1969) en el prólogo que se trata de “una sátira metaliteraria, porque en ella fustigo un poco a la literatura de la última hornada y su exceso de yo, que hace que algunos solo sepan preguntar al autor, cuando saca un nuevo libro, si en él hay autobiografismo. Y una sátira a secas, porque en ella me río de la tentación de la megalomanía, el solipsismo y la obsesión persecutoria, cosas de las que ninguno nos libramos del todo”.

Insausti pone el dedo en la llaga de esa tendencia al desmedido yo, y lo hace con humor y con mucho atrevimiento, pues junto con excelentes muestras del género también es cierto que desde hace años proliferan diarios y memorias que se han especializado en el registro pormenorizado de acontecimientos insulsos, cargados en exceso de un narcisismo sobreactuado. No está de más traer a colación lo que decía Proust, uno de los padres del género, al que deberían mirar de vez en cuando los diaristas: “Mentimos toda la vida incluso, o sobre todo o tal vez solo, a quienes nos aman”. Y muchos diarios contemporáneos se sustentan no en el pacto de verdad sino en una mentira impostada y sofisticada.

Por ello Insausti propone una entretenida reflexión sobre el alcance de un género tan actual. Y con los ingredientes propios de la “literatura del yo”, que pasan por transformar en literatura los hechos reales y ficticios que vive el autor mientras escribe su diario, incluye la capacidad fabuladora para construir un argumento envolvente, hipnótico y muy original.