El fuste torcido de la humanidad

TÍTULO ORIGINALThe Crooked Timber of Humanity (1990)

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Península. Barcelona (1992). 266 págs. 2.950 ptas.

Isaiah Berlin, nacido en 1909, es quizá hoy el más famoso de los pensadores de filosofía política. Su obra maestra es Cuatro ensayos sobre la libertad (ver servicio 126/89), pero esta recopilación de artículos resulta también clave.

Lo del fuste torcido es una frase de Kant: “Con un leño torcido como aquel del que ha sido hecho el ser humano nada puede forjarse que sea del todo recto”. Lo cual se completaría, para dar idea del pensamiento de Berlin: “pero hay que intentarlo continuamente”.

De los ocho ensayos, los más nucleares son “La persecución del ideal”, “La decadencia de las ideas utópicas en Occidente”, “Giambattista Vico y la historia cultural” y “El supuesto relativismo del pensamiento europeo del siglo XVIII”. Completan el libro: “Joseph de Maistre y los orígenes del fascismo”, “La unidad europea y sus vicisitudes”, “La apoteosis de la voluntad romántica”, “La rama doblada. Sobre el origen del nacionalismo”.

Berlin es un liberal que en su larga vida se ha opuesto por igual al pensamiento fascista y al marxista, en nombre, antes, de un cierto relativismo. Desde que intuye el descalabro del marxismo, lo que le preocupa, como a otros muchos ilustrados, es que el relativismo cultural y político no lo sea tanto. De ahí su interés en recuperar para la objetividad el pensamiento del XVIII, la Ilustración.

Sucede lo que pasa siempre en estos casos; que al no encontrarse, y ni siquiera buscarse, una fundamentación metafísica, todo queda en la línea de lo postulatorio, muy de ética de Hume, muy de lo mejor a lo que podemos aspirar. Quizá ése sea el mayor interés de este libro valioso: el de intentar reconquistar como sea una objetividad de la ética, fundamento de la política. Y si se ve que al fin y al cabo no se puede mucho, ya lo decía Kant, otro ilustrado: del leño torcido…

Anotar sólo esto: la frase de Kant recuerda un antiguo proverbio de sentido cristiano: “Dios escribe derecho con renglones torcidos”. A ver si finalmente se acaba por descubrir que el pensamiento cristiano queda como el ideal más radical. El que no niega el fuste torcido, ni la relatividad de tantas cosas, pero afirma la objetividad con fundamento.

Rafael Gómez Pérez

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