Dulce de por sí

TÍTULO ORIGINALDolce per sé

GÉNERO

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Seix Barral. Barcelona (1998). 188 págs. 1.800 ptas. Traducción: Atilio Pentimalli.

Dulce de por sí; mas con dolor penetra / el pensamiento del presente, un vano anhelo / del pasado… son los versos de G. Leopardi que han servido a la autora como título e introducción a la obra y que proporcionan la clave de la novela: ese sabor agridulce que deja en la protagonista, una mujer de 50 años, Vera, el recuerdo de momentos vividos junto a su joven amante, el violinista Edoardo. Sus recuerdos los expone en forma de cartas dirigidas a la sobrina de éste, Flavia.

Las cartas carecen de orden cronológico interior, ya que surgen de recuerdos concretos que, por su dulzura o acritud, conectan con distintas historias y personajes. Estos, a su vez, sirven a la protagonista para reflexionar a vuela pluma sobre temas diversos, como la belleza, la música, la actitud ante el amor y el dolor, y sobre todo la búsqueda de equilibrio en la mujer entre sentimiento, maternidad y profesión. Falta, sin embargo, una filosofía más profunda que apoye su teoría sobre el amor, que queda reducido al amor-pasión que con el tiempo muere.

Es en este aspecto donde la novela pierde nivel con el relato de los encuentros amorosos entre la protagonista y su amante y su obsesión por encontrar una similitud entre placer sexual y pasión musical, así como la mención fuera de lugar que hace de Cristo, al meditar sobre la relación cruel entre el hombre y los animales.

Dacia Maraini (Florencia, 1936), siguiendo la línea de otras novelistas italianas contemporáneas, elige la vía intimista que proporciona el recuerdo-confesión para transmitir sus opiniones sobre temas esenciales, con un lenguaje sencillo y cercano.

Blanca Vallejo Esteban