Dos puntos

Igitur.
Tarragona (2007)
82 págs. 10 €
Traducción: Gerardo Beltrán y Abel A. Murciano.

GÉNERO

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Wisława Szymborska recibió el premio Nobel en 1996. Es polaca, nació en 1923 y se la emparenta, geográfica, generacionalmente y por calidad, a escritores como Herbert o Milosz. Su poética se basa en tres características que la convierten en una autora inimitable: la sencillez, la ironía y la austeridad expresiva. Con palabras de andar por casa y con un sentido del humor y una ironía que nacen del escepticismo y de un cierto regocijo en que, a pesar de todo, esto está bastante bien, todos sus libros han contando su forma de ver el mundo y su forma de hablar, su acento particular y penetrante.

Dos puntos es un libro más, otro rato de rica conversación con la poeta polaca. A sus casi noventa años Szymborska sigue sin querer acostumbrarse a la complejidad (a la soberana estupidez a veces, a la magia, al sadismo y a la compasión de la tan extraña especie humana) y cada libro es -traducidos en nuestro país: Paisaje con grano de arena (antología), El gran número, Fin y principio y otros poemas (antología), Instante– algo así como un acto de fe: creo en la diferencia, creo en la indefinición, creo en la riqueza del hombre y del mundo, de las plantas, de los ciegos (sensible hasta el dolor el poema “La cortesía de los ciegos”), de los perros, de la política, de la muerte.

Y todo con la ironía y con la humildad de quien, aunque no le importa demasiado no entender, sabe que ha visto mucho: ha visto al mundo girar, pasar por Hiroshima y seguir adelante, ha visto a agoreros pseudorreligiosos equivocarse una y otra vez, ha visto a Hitler, un encanto de niño, en una fotografía con apenas dos años, ha visto a suicidas en escenarios impropios de un suicida. Y todo ese es haber visto mucho es, en definitiva, ser el viejo y tranquilo catedrático de un poema de Dos puntos: una mujer poeta, sabia y consciente.