Donde van a morir los elefantes

José Donoso

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Alfaguara. Madrid (1995). 409 págs. 1.700 ptas.

Narra esta novela la estancia de un joven profesor de literatura chileno en una Universidad norteamericana del Medio Oeste, no muy ilustre, donde ha sido contratado como ayudante en el Departamento de Español. Lo que parece una esperanzadora ocasión de ascenso profesional, va revelando poco a poco la realidad menos atractiva de un centro mediocre y una mortecina vida provinciana.

El autor refleja con viveza e ironía el contraste entre los tópicos profesores norteamericanos y los clásicos intelectuales hispanoamericanos. Las diferencias, coincidencias e incompatibilidades entre ambos mundos están tratadas de forma ingeniosa y expresiva, aunque con evidentes exageraciones caricaturescas. Resulta especialmente lograda y divertida la caracterización del ambiente que reina en el departamento donde trabaja el protagonista. Allí la dulzura y cortesía criollas apenas encubren feroces rivalidades y trampas profesionales.

Sin embargo, esta buena captación ambiental no salva a la obra de un defecto grave, que es una acción demasiado extensa y reiterativa, ni de un estilo tan localista que los hispanohablantes de otras áreas geográficas lo encontrarán de difícil comprensión.

La vida privada del protagonista, cuya mujer se queda en Chile hasta que da a luz, aparece entregada a un erotismo lúdico y barroco con una norteamericana, a la que describe como si fuese una Venus de Rubens o, peor aún, de Willendorf, que no resulta muy convincente en sus perfiles humanos. Las letras hispanoamericanas actuales y un amor más mental que físico, de tintes algo obsesivos, son elementos muy dispares que no quedan bien trabados en una sólida unidad temática.

Escéptico y algo frívolo, José Donoso cuenta con habilidad una historia entretenida pero superficial y, a veces, algo fatigosa de leer. Al final, todos aceptan, por toda reflexión, que en la vida siempre algo se gana cuando algo se pierde.

Pilar de Cecilia

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