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Democracia y nihilismo. Vida y obra de Nicolás Gómez Dávila

EDITORIAL

CIUDAD Y AÑO DE EDICIÓNPamplona (2015)

Nº PÁGINAS287 págs.

PRECIO PAPEL19 €

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A pesar de ser uno de los pensadores contemporáneos más incisivos, sugerentes y de prosa más brillante, Nicolás Gómez Dávila (Bogotá, 1913-1994) sigue siendo un “ilustre desconocido”. Nació en Colombia pero se crió en París, donde adquirió un notable conocimiento de las lenguas clásicas, la historia del pensamiento (sobre todo el conservador) y la literatura europea. De familia acomodada, a su regreso a Bogotá se dedicó a disfrutar de su extraordinaria biblioteca personal, a escribir miles de aforismos (escolios los llamó él) que no vieron la luz hasta después de su muerte, y a mantener una reducida tertulia de intelectuales.

Su completo aislamiento del mundo filosófico oficial, al que fustigó sin piedad, y sus posiciones radicalmente contrarias a los dogmas de la modernidad (desde el comunismo al capitalismo, desde la democracia al Estado del bienestar), no facilitaron la recepción de su obra por el gran público. Póstumamente le fue llegando el reconocimiento internacional, de la mano de pensadores como Ernst Jünger, Vittorio Hösle o Franco Volpi, que han propiciado traducciones de su obra a otras lenguas y, de rebote, el “descubrimiento” de Gómez Dávila en el mundo hispano.

En 2009 la edición Atalanta publicó una cuidada edición de todos sus escolios, con una magnífica introducción a su pensamiento a cargo de Franco Volpi. Pero todavía no existía en español un texto que presentara de manera rigurosa y accesible la vida y obra de Gómez Dávila. Este es el objetivo que lleva a cabo con éxito el profesor José Miguel Serrano en este ensayo. Comienza presentándonos al autor y el paulatino reconocimiento que su obra está recibiendo (sobre todo en países no hispanohablantes), para detenerse a continuación en el análisis de su original escritura fragmentaria: una escritura concisa, contundente, corrosiva, que no deja a nadie indiferente porque destila por igual hermosura, sabiduría y provocación.

Serrano se hace eco de la crítica de Gómez Dávila a las estructuras educativas y culturales contemporáneas, dominadas por un Estado omnipresente que anula el pensamiento propio. Pero sobre todo se ocupa de la crítica a la democracia moderna, a la que Gómez Dávila califica de religión antropoteísta, a la que atribuye los principales males de nuestro tiempo. Finalmente Serrano se pregunta cómo un autor profundamente escéptico y pesimista no cae, sin embargo, en el nihilismo de alguien que le fue tan familiar como Nietzsche. Un escolio de Gómez Dávila, el preferido de Serrano, lo sintetiza de modo insuperable: “Entre el hombre y la nada se atraviesa la sombra de Dios”. Es la esperanza imperturbable en Dios la que salva al hombre de la nada.

Para llevar a cabo la muy recomendable tarea de ver el mundo en el que vivimos con otros ojos –más críticos, más lúcidos–, la lectura de Gómez Dávila es imprescindible, y la guía de Serrano de extraordinaria utilidad. Pero, cuidado, porque a ese ejercicio de demolición de la modernidad que Gómez Dávila lleva a cabo se le podría aplicar otro de sus escolios: “La idea peligrosa no es la falsa, sino la parcialmente correcta”. Quizá, por ello, habría sido deseable que Serrano –quien, como casi todos los que se introducen en el universo gomezdaviliano, ha quedado fascinado por él– hubiera tomado distancia para ejercer la crítica sobre la obra de alguien que tanto insistió en la necesidad de nunca abdicar de ella.

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