Publica Luis Ramoneda (Cervera, 1954), escritor y crítico literario, un nuevo poemario, Cuaderno de Valsaín, que insiste en la línea poética de sus últimos libros, Año de nieves (2022) y Libro de los Paisajes (2024). También en esta ocasión aprovecha el autor sus frecuentes caminatas para escribir unos poemas que son un canto a la naturaleza, a la amistad y a la necesidad de sacar el máximo partido hasta existencial a una vida sosegada.
“Hay lugares de los que cuesta irse / o quizá de los que nunca nos alejamos por completo…”. Ese lugar que se repite en estos poemas es la Sierra de Guadarrama, a la que Ramoneda, como en los libros antes citados, se refiere con menciones a lugares muy concretos: los Pinares de Valsaín (protagonistas de este poemario), Rascafría, el Valle de Lozoya, Abantos, Peñalara, Navacerrada, etc. En todos estos lugares, Ramoneda encuentra la paz interior que busca.
Cada jueves, lo mejor de Aceprensa en una newsletter gratuita.
Hay en sus poemas un agradable amor al paisaje y a los beneficios que reporta la continuada contemplación de la naturaleza. Hay una necesidad de compartir estas experiencias con sus amigos, muy presentes en estos poemas. Hay un deseo de encontrarse con la belleza, trasunto, quizá, de emociones más fuertes y espirituales. Hay, también, en consonancia con su poética intimista, una reflexión sobre la vida, siempre con matices que recuerdan el bucolismo de Garcilaso de la Vega y el cordial existencialismo de Jorge Manrique.
Muchos poemas son breves instantáneas que buscan apoderarse poéticamente de momentos únicos (“canta en el pinar un herrerillo / junto a un chopo muerto”). El silencio es la antesala de una anhelada presencia invisible, que acompaña en todo momento los paseos del poeta. Y, siempre, con una actitud de sorpresa, asombro y gratitud ante una realidad especial, como esos “atardeceres anaranjados” o esa “luz de amanecida” que se desea que “no se fuera nunca”.
En este poemario se incluyen referencias a composiciones de música clásica con las que el autor subraya la fuerza poética de algunos momentos vividos. Y se habla del valor de la amistad, además de recordar con tonos elegíacos a otros “paseantes” que ya no están.
Con el eco de la poesía de Antonio Machado y Jiménez Lozano, Ramoneda ha escrito un poemario que vuelve a ofrecer, con poemas sencillos, breves y emotivamente muy eficaces, una mirada cordial, humana, sosegada, trascendente y repleta de belleza.