Cristal ahumado

Gabriel Insausti

GÉNERO

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Fundación Mainel. Valencia (2006). 64 págs. 11 €.

Estos son los años del “haiku”. “Haiku”” es un tipo de estrofa de origen japonés cuyo rasgo formal característico es la tríada de versos de 5, 7 y 5 sílabas. Es decir, tres líneas muy breves. Aunque en España (y como comenta Abel Feu en el prólogo de este libro) ya se interesan los creadores por esta estrofa desde 1920, últimamente proliferan por doquier los libros de estos poemitas cortos, bien antologías, bien selecciones, bien obra de un autor occidental, bien obra de un autor oriental.

Obliga la mínima medida del “haiku” a la concentración: es consciente el autor de que no tiene más espacio que para una imagen, una comparación o la sentencia fruto de una reflexión profunda. A la vez, la limitación espacial actúa como seleccionador natural de los candidatos a escritor de “haikus”, expulsando sin remilgos a los que no llegan a impactar al lector. Esta peculiar capacidad creativa se condensa, como señalaba recientemente el poeta Antonio Cabrera, en dos actitudes de ciudadano tan interesantes como susceptibles de quedar hoy extintas: la atención y la reflexión. El creador de “haikus” (el “haijin”) mira con interés nuevo -con otro tipo de ojos, con otra clase de intención- lo que le rodea y nos ofrece su descubrimiento con la humildad de tres versos pero también con la contundencia de tres versos. Un camposanto: / la tarde se hace cruces / por tanta muerte. Con el “haiku” la imagen, que en un poema es el motor de la experiencia estética, se expone sola y se ofrece al lector convaleciente como oportuna cápsula reparadora

En sus viajes semanales del casco viejo de Pamplona a San Sebastián y vuelta del último año, Gabriel Insausti miró por el cristal ahumado del autobús el mundo y lo fue pensando, con la tranquilidad y las ganas (tan características) de quien acaba de llegar al viernes. El producto de Insausti, finalista del Premio Nacional de Literatura en 2002 por su libro “Últimos días en Sabinia”, nos enseña que esa pared no la tapa una enredadera, sino que: La hiedra viste / al torreón con verde / cota de malla. Y que Cuando amanece, / los nombres de las cosas / penden de un hilo. En 64 páginas de cuidada, elegante y limpia edición, los “haikus” nos hablan no sólo del paisje (temática principal de la estrofa japonesa clásica) sino también del amor (Solo por verte / se asoma a tu ventana / ese castaño), de la muerte, la vida y las grandes preguntas. El tono abarca registros variados, desde la frase seca o lírica hasta la ironía o la ocurrencia que desenmascara. Todo esto en 124 poemas de tres versos. Un tratamiento sanador eficaz y con efectos secundarios (el consejo, el hallazgo, la renovación) altamente recomendables.

Javier García Clavel