Creadores

Ediciones B. Barcelona (2008). 416 págs. 21 €. Traducción: Gabriela Tenner.

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El conocido historiador británico ha hecho una selección muy personal de genios creadores de distintas disciplinas artísticas, poéticas, literarias, y de otros campos como la moda e incluso el cine, desde Chaucer y Durero a Shakespeare, Bach, Turner, Hokusai… La lectura es amena, pues Johnson ha logrado imprimir un ritmo ágil a su escritura y señalar aspectos curiosos y anecdóticos desde una visión subjetiva y parcial de estos personajes.

La estructura de los capítulos es similar: comienza con una adjetivación superlativa por la que nos muestra lo inigualable de ese creador elegido, sus triunfos, su habilidad para hacerse conocer, su carácter genial desde la infancia, su ingente número de obras artísticas. Después introduce datos biográficos e íntimos del personaje, le pone en relación con otros creadores de su campo o de los citados en el libro.

El libro no soportaría un examen de un experto de cualquiera de los campos creativos elegidos, pero al público general le resultará entretenido y fácil de leer. En su afán de resultar asequible, Paul Johnson usa anacronismos tales como definir como showman a Chaucer.

“Durero fue uno de los individuos más creativos de la historia”, “Tiffany fue el cristalero más grande de los tiempos modernos”, “Shakespeare es la personalidad más creativa de la historia humana”, “Victor Hugo fue un artista creativo a escala superlativa que logró el más amplio espectro y productividad posibles”… Estos son algunos ejemplos de la exagerada adjetivación del autor que luego modera y justifica con numerosos ejemplos.

El último capítulo merece destacarse, pues rompe con el molde de los anteriores y, sobre todo, compara de un modo insólito a Picasso con Disney. Johnson muestra los aspectos más oscuros del genio español y resalta su especial habilidad para vender y hacerse rico. En su comparación entre los dos genios, el británico quiere insistir en lo más desagradable de la personalidad de Picasso para -quizá- romper el mito que persiste sobre él y mostrarle, entre otras cosas, como el artista que abominó de la naturaleza y así, tomar partido por Disney, que trabajó con la naturaleza y la afianzó.