Confidencias

Eloy Sánchez Rosillo

GÉNERO

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Renacimiento. Sevilla (2006). 223 págs. 10 €.

La poesía de Eloy Sánchez Rosillo gira siempre en torno a unos mismos temas: el tiempo y la belleza, su diálogo y su mutua destrucción, la infancia, los sueños perdidos, la poesía misma. En ella, todo acontece desde una actitud contemplativa, que eleva a categoría ética la paciencia del poeta. Lo recuerda “La espera”, aquel homenaje a Ramón Gaya que vale no sólo para el arte pictórico sino para cualquier otro, y donde el artista, después de una primera iluminación, “vaga por el cuarto / decidido a esperar a que madure el tiempo / en que la viva realidad que ansía / dulcemente, sin lucha, se le entregue”.

Por eso, por la magnífica calidad de su obra poética, era necesaria esta antología. Existiendo como existen desde hace dos años sus poesías completas, al lector le faltaba ese bosquejo esencial de una obra ya hecha, como señala Andrés Trapiello en el prólogo.

El noventa por ciento de su producción lo componen poemas en heptasílabos, endecasílabos o alejandrinos blancos, de arranque figurativo, claridad en la exposición, una breve anécdota o cierta narratividad, tratada con fino lirismo. Lejos del discurso a menudo críptico y a veces altisonante de aquella poesía tan en boga en los setenta, entre la que el primer Rosillo suponía un producto insólito y singular, esta sencillez y esta desnudez suyas se ofrecen como el correlato tonal de una atención creciente a lo elemental y cotidiano: una verdad dicha al oído del lector y que supone una acción de gracias por el don de la palabra, en quien “mi voz / tiene su origen y su cumplimiento, / su razón de existir: al celebrarte, / hallo dichosa ocupación y soy / fiel al destino que me justifica”.

Gabriel Insausti