Cómo leer la pintura moderna

Electa. Barcelona (2007). 399 págs. 29,90 €. Traducción: Silvia Alemany.

Share on twitter
Share on facebook
Share on linkedin
Share on email
Share on print
Share on twitter
Share on facebook
Share on linkedin
Share on whatsapp
Share on email

Descifrar las claves para interpretar y comprender el arte moderno se ha convertido casi en una necesidad para el observador. Así lo demuestra el creciente número de ensayos dedicados a explicar los modos de ver una obra de arte. Jon Thompson, profesor emérito de Bellas Artes en la Universidad de Middlesex, realiza un viaje por las pinturas de los maestros modernos, de Courbet a Warhol. Y siendo largo el trayecto, no puede sino ser muy breve la parada en cada artista, del que selecciona una de sus obras. Resulta por ello difícil “entender y disfrutar” de los logros de cada pintor.

Cómo leer la pintura moderna no es un manual sobre el procedimiento a seguir para conocer y distinguir una obra de Rothko de otra de Brice Marden. Sin embargo sitúa la pieza escogida en su entorno, precedida de una breve introducción biográfica del autor, concluyendo con una valoración de su aportación a la pintura. El lector-espectador puede percibir los procesos de experimentación en el arte moderno a partir de los paisajes de Sisley y los nocturnos de Whistler de 1871, para apreciar ya una “superficie cubierta de colores” en Gauguin, y en 1956 la saturación de color en la serie de monocromos azules de Klein.

La reproducción de la obra junto al texto sobre el autor facilita no sólo comprender la “lectura” del cuadro, sino obtener una visión de conjunto y comparativa de los cambios inverosímiles de la pintura moderna. Si Monet logró que la luz tuviera “el don de cambiar no sólo el color de las cosas, sino también su forma y substancia”, fue Matisse quien convirtió el color “en un objeto sintético”. Muestra la evolución de artistas como Cézanne o Picasso, iniciador de un nuevo concepto de la pintura con “Las señoritas de Aviñón” (1907), mediante la explicación de varias obras suyas.

Resulta ilustrativa la interrelación que el lector-espectador encuentra en cada artista. El autor se sirve de textos y referencias a obras de otros pintores de los que recibe influencias, enriqueciendo la “lectura” del cuadro que ha seleccionado. Cómo leer una selección de pinturas modernas requiere una elección, esto es, escoger aquéllas que considera más interesantes e ilustrativas para el objeto del libro. En algunas páginas el lector no puede disfrutar de los maestros modernos plenamente, los cuadros no conducen al regalo de la vista. La pintura, también la moderna, además de saber leerla hay que poder mirarla.

Teresa Herrera Fernández-Luna

newsletter
cabecera_aceprensa

Reciba semanalmente por correo electrónico nuestros titulares