Como en el cielo

TÍTULO ORIGINALAs It Is in Heaven

GÉNERO

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Seix Barral. Barcelona (1999). 319 págs. 2.500 ptas. Traducción: Ana María de la Fuente.

Niall Williams es un narrador ameno. El éxito de su primera novela, Amor en cuatro letras (ver servicio 43/98), demostró la eficacia de su oficio. Como en el cielo está construida de una manera muy similar: brevísimos capítulos, a modo de estampas inconclusas, en torno a una situación muy precisa que invita a proseguir el hilo de la narración. La historia se diversifica con extraordinaria fluidez. El continuo cambio de eje -lugar, acción y personajes- va permitiendo descubrir el cuadro general, resultado final de un puzzle presentado pieza a pieza.

Como el autor de la novela, el protagonista -Stephen Green- es irlandés.Tiene 32 años y lleva una vida gris como profesor de historia. Su padre, un sastre jubilado, comparte con Stephen una tragedia familiar, un mundo solitario y -en sus breves encuentros- la afición por el ajedrez. Dos de las ausencias de la vida de Stephen -el amor y la música- se presentaron de modo simúltáneo en el encuentro fortuito con una violinista veneciana: Gabriela Castoldi.

Tras un desengaño amoroso, Gabriela ha decidido vivir, lejos de todo, en una aislada región del oeste de Irlanda. La música -Brahms, Kreisler y, sobre todo, Vivaldi- y el amor se confunden para Stephen en un mismo descubrimiento.

El tono cotidiano y coloquial del relato se esfuerza por desdramatizar un texto que avanza, sin muchos complejos, por la difícil frontera entre lo poético y lo patético. Williams retrata cada momento con una extraña habilidad para combinar los ingredientes más dispares. Dos de sus referencias más usuales son el buen humor y la reflexión religiosa. No es frecuente encontrar autores que pasen, sin solución de continuidad, de lo material a lo espiritual. Williams, que toma del Padrenuestro el título de su novela, habla mucho de Dios.

Otra cosa son las incidencias y, sobre todo, el núcleo del problema de Stephen Griffin: Gabriela no quiere -o no puede- casarse con su apasionado amante. Lo que en tantos casos -reales o literarios- este hecho hubiera conducido al lógico naufragio emocional de un amor imposible, es presentado por el autor como el verdadero catalizador de una nueva forma de amar. Nueva, por llamarla de alguna forma.

La resistencia de Gabriela Castoldi a casarse con el padre de su hija puede entenderse como consecuencia de su traumático pasado. Lo que no sabremos es si, con su tenaz decisión, la violinista está resolviendo el problema o preparándose para repetirlo; porque Niall Williams, que nos ha dado su opinión sobre tantas cosas en este libro, termina la novela sin decírnoslo. Quizá para él no sea relevante.

José Miguel Nieto