Castillos de cartón

Almudena Grandes

Share on twitter
Share on facebook
Share on linkedin
Share on email
Share on print
Share on twitter
Share on facebook
Share on linkedin
Share on whatsapp
Share on email

Tusquets. Barcelona (2004). 199 págs. 14 €.

En la década de 1980, tres alumnos de la Facultad de Bellas Artes de Madrid, dos hombres y una mujer, transforman una inicial amistad de aula en una relación sexual tripartita donde uno de los varones es impotente mientras el otro se muestra hiperactivo. Al acabar la carrera cada uno sigue su rumbo, y sólo muchos años después dos de ellos se reúnen en el entierro del tercer elemento de este extraño triángulo erótico.

La historia que presenta Castillos de cartón es sencilla y predecible, pero está bien contada. Lo que destaca en ella no es la trama, sino la habilidad con que se da relevancia a una historia vulgar de sexo disfrazada con pretensiones de estudio psicológico y apoyada en recursos sentimentales. La autora ha evitado caer en descripciones detalladas, lo que le ha permitido afirmar que ésta no es una novela erótica. En cambio, ha hecho de los personajes centrales unos artistas con mayor o menor éxito dentro del mundo del arte, rasgo que les confiere un aura sugestiva de excepcionalidad y, por tanto, más atrayentes.

La calidad de transgresores y a la vez víctimas inocentes de sus sentimientos, expresados sin trabas, constituye la clave sobre la que se apoya la acción, elaborada con elementos muy simples, sin apenas descripciones. El estilo, en primera persona, ya que la parte femenina del trío actúa como narradora, es coloquial hasta el exceso, y su léxico, poco trabajado desde el punto de vista estilístico, acusa sobrecarga de términos obscenos.

La pobreza de aciertos literarios se complementa con el vacío de contenido, ya que lo que aquí se narra es un melodrama donde el amor se confunde con la libido y la inocencia con la amoralidad, no por ignorancia sino deliberadamente.

Pilar de Cecilia