Bárbaros. Los españoles y sus salvajes en la era de la Ilustración

Crítica. Barcelona (2007). 668 páginas. 35,50 €. Traducción: Alejandra Chaparro y Luis Noriega.

Share on twitter
Share on facebook
Share on linkedin
Share on email
Share on print
Share on twitter
Share on facebook
Share on linkedin
Share on whatsapp
Share on email

Recientemente Antonio Feros, historiador de la Universidad de Pensilvania, se felicitaba por la aparición de libros como el de David J. Weber, profesor de la Southern Methodist University, porque cuestiona de modo inteligente viejos paradigmas interpretativos, surgidos de la leyenda negra o de la no menos dañina leyenda rosa, sobre la obra de España en América. El libro ha recibido de la American Historical Association el premio a la mejor obra editada en 2006 sobre Latinoamérica.

Clásicamente se denominan bárbaros a los pueblos que habitaban más allá de las fronteras del imperio romano. Weber aplica el término a las poblaciones indias que nunca se incorporaron al imperio español y los denomina salvajes, haciendo uso de las ideas de J.J. Rousseau, muy extendidas en la Ilustración, según las cuales los indios eran naturalmente buenos salvajes.

El volumen expone con acierto una tesis fundamental: los españoles no consiguieron controlar a los muchos pueblos indígenas que habitaban en las fronteras de sus posesiones de ultramar. Weber, buen conocedor de la situación de los nativos americanos, retrata con amplitud las relaciones habitualmente violentas entre los indios y los españoles durante el siglo XVIII y en vísperas de la independencia de las repúblicas americanas que hablan español.

El autor pondera el trabajo científico realizado por viajeros ilustrados como Malaspina, Azara o Mutis para demostrar que el estudio de los pueblos nativos pondría las bases para una correcta política y el desarrollo económico de las Indias, pero lo califica de teórico, ya que no obtuvo los efectos deseados. En el Siglo de las Luces, teóricamente al menos, los europeos concluyeron que se debía tratar a los indios con humanidad y compasión debido al rudo estado en el que vivían la mayoría, pero la realidad fue bastante diferente. En la América española de modo habitual se osciló entre una buena guerra o una mala paz. Quizá por ese motivo, aprovechando la debilidad de la España invadida por Napoleón, las tribus indígenas no dudaron en establecer alianzas con los criollos insurgentes.

El Profesor Feros considera que la obra de Weber es “académicamente irreprochable y también accesible para un público más amplio”. No obstante, el libro sólo interesará a lectores que conozcan bien la historia de América.

newsletter
cabecera_aceprensa

Reciba semanalmente por correo electrónico nuestros titulares