Aprendiendo a querer

Carmelo Guillén Acosta

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Ediciones Altair. Sevilla (1997). 221 págs. 2.000 ptas.

Se recogen en este volumen los cuatro libros de poemas que hasta ahora ha publicado Carmelo Guillén Acosta (Sevilla, 1955): Envés del existir (1977, accésit del Premio Adonais), Rosa de invierno (1988), La ternura infinita (1991, Premio de Poesía San Juan de la Cruz) y Humanidades (1996, Premio Tiflos).

El título explica bien el contenido del poemario, porque sugiere un proceso hacia un final siempre abierto: aprendiendo a… querer. Proceso vital, en definitiva, en el que se confunde mirada y sentimiento, conocimiento y amor. La línea argumental es la comunión con la creación toda.

Pero para entender cabalmente el sentido último que alienta la poesía de Carmelo Guillén, hay que acudir a su relación personal con Dios, tratado no como tema sino como Persona gozosamente íntima, habitualmente percibida. En consonancia con ello, el autor pone en práctica un estilo personal. El esfuerzo por acercarse al “lenguaje del corazón”, que le permite una poesía “que sepa a verdad y, si es posible, sea verdad”, sólo se consigue cuando se posee el don, la gracia de la palabra. “Mi sola posesión, la palabra precisa / llenando de sentido la indigencia humana”.

Por último, hay que destacar la calidad de la edición en la colección Númenor del colegio sevillano Altair que, poco a poco, pero de modo constante, va lanzando excelentes libros de poesía.

Francisco Andrés del Pozo