Antología personal

Philippe Jaccottet

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Igitur. Tarragona (2002). 196 págs. 13 €.

Continúa esta pequeña editorial catalana ofreciendo textos poéticos interesantes, de autores estupendos pero no trillados, con traducciones de gran calidad y ediciones que no les van a la zaga, con el añadido de un cuidado sentido de la oportunidad…

En esta ocasión le ha tocado el turno al suizo Jaccottet. ¿Que quién es Jaccottet? La pregunta confirma la necesidad de esta edición: uno de los poetas más interesantes de la segunda mitad del siglo pasado, iniciado en esto de las letras por Gustave Roud y Ungaretti durante los años cuarenta y cuya obra abarca una cronología de casi cincuenta años. Pero Jaccottet es, además, alguien que se ha tomado la molestia de preparar esta antología y escribir un interesante prefacio: un valor añadido, que además pone sobre la pista de la tradición poética de la que nace, a saber, el simbolismo de los Leconte de Lisle, Rimbaud, etc., con las distintas ramificaciones hermético-metafísicas (Ungaretti, Rilke) que esta tradición experimenta durante el siglo XX.

Jaccottet es hijo de todo eso, pero es sobre todo un poeta que habla en voz baja, que rehúye toda grandilocuencia y que comparte con los poetas citados una entrega cuasi-sacerdotal a la tarea poética, entendida como desvelación, por medio del lenguaje, de un universo carente por sí mismo de sentido. Toda una disciplina. “Me cuesta renunciar a las imágenes / Es preciso que el arado me atraviese / espejo del invierno, de la edad / Es preciso que el tiempo me fecunde”. Crisis de la conciencia, muerte de las ideologías, olvido de las grandes religiones: muy siglo XX todo. De hecho, ya avisa Jaccottet que desde un principio hizo suya la divisa de Rilke: ya no se trata de vencer, sino de resistir. “El alma, tan friolera y tan miedosa, / ¿tendrá que caminar sin fin sobre ese hielo?”.

Gabiel Insausti