The Paper parte de un precedente casi irrepetible: el milagro de The Office en su versión estadounidense. Que aquel mockumentary lograra superar el original británico ya fue extraordinario; que ahora se intente prolongar su universo era, como mínimo, arriesgado.
El equipo documental que años atrás filmó The Office pone ahora su mirada en The Toledo Truth Teller, un pequeño periódico local de Toledo (Ohio) integrado en un gran conglomerado papelero, y retrata con ironía las tensiones entre el ideal periodístico, la supervivencia económica y las miserias cotidianas de su redacción.
La serie arranca con oficio. Es ágil, tiene sentido del ritmo y maneja con soltura el humor incómodo, que en muchos momentos funciona, aunque rara vez provoca carcajadas.
El problema es que The Paper se apoya demasiado en la nostalgia. A menudo parece una versión rellenada de dinámicas ya conocidas, sin una identidad propia bien definida.
Entre aciertos evidentes, la serie no siempre se sostiene. Roza la caricatura y algunos giros resultan forzados o superfluos. Esto tampoco sorprende: las comedias corales necesitan tiempo para que los personajes respiren y crezcan.
Con todo, su formato breve y sus momentos inspirados, que suelen ocurrir cuando explota la originalidad de centrarse en el agonizante mundo de los medios de comunicación, juegan a favor. Si en futuras temporadas profundiza en los personajes y logra que el mundo del periodismo tenga un peso narrativo propio, The Paper podría convertirse en una comedia con verdadero recorrido.