Linda es psicóloga, tiene una hija que padece una extraña enfermedad, un marido ausente y una casa que se cae a pedazos. Sus únicos apoyos son un terapeuta con el que mantiene una extraña relación… y el alcohol.
Rosa Byrne acaba de ganar el Globo de Oro a la mejor actriz por su intensa interpretación de una mujer absolutamente desbordada por la maternidad. El premio, sin duda, lo merece porque sostiene una película con la que es difícil llegar a conectar, a pesar del ritmo de thriller. Hay decisiones -por ejemplo, que no veamos a la hija hasta el final- que se entienden desde la experimentación pero no tanto desde la narrativa. Tampoco ayuda que el relato se retuerza para que quepa en el planteamiento ideológico de la película, que no es o…
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