Ridicule

Director: Patrice Leconte. Guión: Remi Waterhouse. Intérpretes: Fanny Ardant, Charles Berling, Judith Godreche, Jean Rochefort. 102 min.

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Grégoire, joven ingeniero hidráulico, deja sus posesiones, para presentar a las autoridades de Versalles un proyecto de saneamiento de las tierras insalubres. El Marqués de Bellegarde, viejo médico, acostumbrado a los usos de la Corte de Luis XVI, se hace amigo de Grégoire y lo presenta como un hombre de vivo ingenio, única cualidad que allí se valora. En sus correteos por la Corte solicitando ser atendido, Grégoire tendrá que evitar las zancadillas de los cortesanos decididos a que haga el ridículo, lo que en aquel frívolo ambiente puede dar al traste con su carrera e incluso hacerle perder la vida.

Tuvo esta película el honor -luego se vio que innmerecido- de abrir el Festival de Cannes 1996. Casi todo se queda en mostrar preciosos interiores palaciegos de la segunda mitad del XVIII, ricos vestidos, jardines…, y ese entorno humano decadente, amoral y vacío, previo a la guillotina y a la Revolución. La pequeñez de esos cortesanos, su encerrado egoísmo ajeno a toda realidad, es presentado con tan poco vigor, los diálogos son tan frívolos, la pareja joven (Charles Berling y Judith Godreche) está tan banalmente dibujada… que la película da igual. Transmite el tedio guillotinable de aquella empolvada corte.

Pedro Antonio Urbina