Recuerdo perfectamente la primera vez que vi Once. Salí del cine casi en éxtasis y sintiéndome absolutamente afortunada por mi profesión, pero, como crítica inexperta que era, sentí la inseguridad de calificar como sobresaliente una película independiente tan pequeña. Hoy, veinte años después, y con muchas horas de cine a mis espaldas, no tendría empacho en decir que Once es una pequeña obra maestra.
Viene esto a cuento porque con Letras robadas, la última película de John Carney, sentí semejante euforia por dedicarme a la crítica cinematográfica. Y no siempre pasa. Carney se ha especializado en dramas musicales (Sing Street, Begin Again, Flora y su hijo Max) y aquí cuenta la relación entre un veterano músico que se gana la vida tocando en…
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