En 2019, un grupo de realizadores viaja a una cárcel de Alabama con la intención de grabar un encuentro religioso. Algunos presos aprovechan para acercarse al equipo y alertarles de que dentro del centro penitenciario se están dando graves abusos por los que nadie rinde cuentas.
El documental está dirigido y escrito por Charlotte Kaufman y Andrew Jarecki, uno de los mejores documentalistas norteamericanos gracias a títulos como The Jinx o Capturing the Friedman. Apoyado en las grabaciones que los presos graban con móviles de contrabando, los directores se embarcan en una investigación de seis años para esclarecer la muerte de un preso a manos de un guardia, lo que irá desvelando una trama más amplia de violencia sistemática, encubrimiento institucional y un sistema profundamente deteriorado.
Compuesto mayoritariamente por material grabado en vertical por los presos, no es fácil de ver para el espectador por el nivel de violencia y degradación. De hecho, hay una clara apuesta por subrayar este aspecto y dejar de lado otros aspectos muy interesantes, como la movilización de los presos en una huelga pacífica para ofrecer resistencia o la degradación de un sistema penitenciario que puede condenar a alguien por ofensas menores, que se tratan de manera más superficial para no alejar el foco de los abusos.
Dicho lo anterior, La solución al estilo de Alabama es una reivindicación del periodismo, que debe estar allí donde puede campar a sus anchas la impunidad porque nadie quiere mirar. Y una invitación a cambiar la mirada sobre algunas realidades incómodas. Nominada al Oscar, este largometraje es otra confirmación más de que el periodismo de investigación ha encontrado en el documental un gran aliado.