La pequeña Lola

TÍTULO ORIGINAL Holy Lola

GÉNEROS

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Dirección: Bertrand Tavernier. Guión: Tiffany Tavernier y Dominique Sampiero. Intérpretes: Jacques Gamblin, Isabelle Carré, Bruno Putzulu, Maria Pitarresi, Gilles Gaston-Dreyfus, Lara Guirao, Frédéric Pierrot. 128 min. Adultos. (XD)

Pierre y Geraldine no pueden tener hijos. El joven matrimonio francés se lanza a la aventura de la adopción internacional. Viajan a Camboya, donde pretenden realizar su sueño, del que les separa un sinfín de trámites agotadores y muchas veces ineficaces. En esta serie de avatares, la pareja sufrirá una transformación personal.

Bertrand Tavernier (Lyon, 1941) vuelve a su cine de intensa actualidad social con una película similar a “Casa de los Babys”, de John Sayles. La película, Premio del Público en el 53 Festival de San Sebastián, interesa desde el principio por su trama, por la buena dirección de actores y también por su ambientación -posible gracias a un gran trabajo de documentación-. El guión arranca con un buen ritmo que se mantiene durante el desarrollo. El desenlace, en cambio, se ralentiza innecesariamente y se hace pesado.

Tavernier hace pensar, trata asuntos con calado y eso se agradece: basta recordar sus acercamientos a la delincuencia en “La carnaza” y a la guerra en “Capitán Conan”. En “La pequeña Lola” conviven el drama social de la adopción internacional y el drama de una mujer occidental que no puede tener hijos. Enternece observar cómo ésta se plantea la búsqueda de su futura hija, preparándose como si de un verdadero parto se tratara. Hay monólogos muy poéticos con su futura hija imaginaria. Geraldine es una mujer impulsiva, que ha sufrido a fondo esta limitación y que está dispuesta a todo por conseguir lo que quiere. Pierre, su marido, es más racional y sensato, por lo que ésta no se siente siempre del todo comprendida.

En este drama matrimonial cabe reprochar a la película una visión subyacente algo negativa de la mujer, quizás sin intención premeditada. El marido es siempre el sensato, el de la actuación irreprochable. La mujer es la débil, la que pone en entredicho principios éticos con tal de conseguir el fin previsto. Además, hay un afán demasiado insistente en presentar a Geraldine desnuda. Según el director, lo hizo de común acuerdo con la actriz Isabelle Carré, para reforzar el afán de maternidad de la protagonista y para diferenciar sus comportamientos públicos y privados. Como si la diferencia estuviese en la ropa.

Sofía López