Una pareja invita a sus vecinos a cenar y lo que prometía ser una tranquila velada se convierte en un incisivo examen sobre la vida sexual de los anfitriones.
Remake americano de Sentimental, la película de Cesc Gay que a su vez adaptaba su propia obra de teatro. A La invitación le pasa lo que a Sentimental; es una película conversacional y apoyada en las interpretaciones pero el recorrido dramático es muy débil y el tema sobre el que hablan, único. Así que el resultado es una cinta bastante tediosa con un fondo antropológico y una visión de la pareja sumamente desanimantes.
Al menos la versión española tiraba más del humor y menos de una intensidad que termina siendo ridícula. Y además recortaba 20 minutos de metraje. A pesar de los elogio…
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