En tierra de nadie

Guión: Danis Tanovic. Intérpretes: Branko Djuric, Rene Bitorajac, Filip Sovagovic, Katrin Cartlidge, Simon Callow, Georges Siatidis, Alain Eloy. 98 min. Jóvenes-adultos.

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Formado en Bélgica, el cineasta bosnio Danis Tanovic se dio a conocer hace casi una década como autor de algunos de los mejores documentales sobre la guerra en Bosnia. Entre ellos sobresale Retratos de artistas durante la guerra. También cabe destacar su labor como responsable de los archivos de cine del ejército bosnio, para el que rodó más de 300 horas en el frente de Sarajevo. Sobre esta sólida base documental, asentó sus dos primeras obras de ficción -El alba y Ça Ira-, y sobre esta base asienta En tierra de nadie, incómoda película galardonada con el Premio Europeo y el del Festival de Cannes al mejor guión, el Premio del Público del Festival de San Sebastián y el Globo de Oro al mejor film en lengua no inglesa. Para el Oscar en esta categoría fue seleccionada por Bosnia-Herzegovina.

La acción transcurre durante la guerra de Bosnia en 1993. En uno de los frentes, un soldado bosnio y otro serbio caen en la misma trinchera, situada en tierra de nadie. Para resolver sin muertos la esperpéntica situación, un sargento de las fuerzas de intervención de la ONU incumple las órdenes de sus superiores y toma la iniciativa. Le acompaña una periodista británica, que transforma la anécdota en un show mediático internacional.

Al articular esta inteligente metáfora del sinsentido de la guerra, acierta Tanovic en su medida puesta en escena realista y, sobre todo, en la elección de un tono tragicómico, casi absurdo. Este tono hace llevadera la demoledora violencia externa e interna de la película, y reduce al máximo la tentación de convertirla en un panfleto maniqueo. Como ha señaldo con sorna Tanovic, “la lengua que hablan los serbios, los croatas y los bosnios es en realidad la misma. Los serbios la llaman el serbio, los bosnios, el bosnio, y los croatas, el croata; pero cuando hablan entre ellos, se entienden perfectamente”.

De este modo, resultan cercanos los personajes -todos ellos, muy bien interpretados-, y se aceptan los alegatos de la película contra el odio racial, la pasividad internacional y la frívola irresponsabilidad de ciertos medios de comunicación.