En el filo de la duda

En el filo de la duda

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And the Band Played OnDirector: Roger Spottiswoode. Intérpretes: Matthew Modine, Richard Gere, Anjélica Huston.

Salvo Matthew Modine, que está presente durante casi toda la película, los famosos que participan en ella tienen sólo una breve intervención. El protagonista es el SIDA. A partir del libro de Randy Shilts And the Band Played On, Arnold Schulman ha hecho un guión eficaz, muy cercano al documental, o a su apariencia, sobre los primeros años del descubrimiento del SIDA y las distintas reacciones ante él: en personalidades y en gente anónima, intereses comerciales de instituciones privadas, visión política oficial y lentitud administrativa, luchas y envidias entre investigadores: Robert Gallo contra el Instituto Pasteur…

Como documentación, la película reúne datos, nombres, fechas exactos; sucesos históricos comprobables, y los armoniza en un multirrelato movido y ágil, sin respiro, que mantiene encendidos varios fuegos de interés al mismo tiempo. Todo está contado en el más puro estilo de la industria norteamericana, con sus habituales tics de comprobada eficacia.

Aun con todo, la película tiene una duración mucho más larga de la normal, y en el montaje se advierten repentinos cortes, como si respondieran a un “No hay más remedio, tenemos que quitarle media hora más”. Sin embargo, resulta interesante hasta el final, aunque no profunda.

La película propone implícitamente la pareja homosexual con la misma pretendida dignidad que el matrimonio y la familia natural, pues juzgan la persona y sus hechos desde una egolatría radical. Dentro de estas coordenadas, el tono humano es formalmente correcto, incluso en situaciones que podrían haber dado pie a un excusable verismo.

La actitud desde la que se ve a los enfermos del SIDA es, cierto, humanitaria, y en ocasiones muestra comportamientos de singular generosidad. Pero la de la película es una actitud más que comprensiva, no porque invite a llegar al límite de lo heroico, sino porque no comprende, entre sus brazos abiertos al enfermo, ninguna referencia moral-religiosa. Seguramente, y en los más de los casos -como documenta el film-, no se enferma de cáncer por los mismos motivos que se enferma de SIDA; en todo caso, algo más necesita el enfermo que atención clínica.

Pedro Antonio Urbina

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