El árbol, el alcalde y la mediateca

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L’arbre, le maire et la médiathèqueDirector: Eric Rohmer. Intérpretes: Pascal Greggory, Arielle Dombasle, Fabrice Luchini.

Las películas de Eric Rohmer son en gran medida palabra: sus personajes hablan mucho, y bien; en ésta hablan más, y no tanto de sí mismos sino de su entorno vital, del trabajo, de lo social… Hay cotidianidad y naturalidad, hay la sinceridad del arte, su hondura de verdadero hallazgo, constante en la obra de Rohmer.

El título indica que el maestro de un pueblo francés se opone a la construcción de la mediateca, un centro de cultura oficial, por falsa e inútil, y además por estropear el paisaje y el árbol que ve cada día… El alcalde, por el contrario, promueve este futuro centro -ha conseguido dinero del ministerio-; sus razones políticas son, casi todas, consciente o no, egoístas, dirigidas al medro personal… o bien a una utópica humanidad desconocida.

El maestro parece un hombre tradicional, trabajador, buen padre de familia, exaltado y algo romántico. Su hija de diez años, muy lista, es una estratega de la política social. El alcalde parece socialista, rico terrateniente que al pueblo sólo va a veranear; separado de su mujer, tiene una amiga, que es escritora, inteligente y elegante. La hija del alcalde es mona, y un poco pasmadilla por desconcierto afectivo.

Entra en juego un primo del alcalde, director de una revista en París, que no cree en él como político; es el tipo de periodista que ve la noticia como verdad suprema. Una periodista de la redacción hace un reportaje sobre la mediateca y su polémica, con entrevistas a la gente; es simpática y seria en su trabajo, hace un buen artículo. Pero, como suele pasar, el director quita, pone, cambia…, y lo que sale en la revista provoca… Pero no sigo.

Más que escribir una crítica he presentado una breve muestra de la galería humana que Rohmer recrea con cariño de maestro, con sabiduría de artista.

Pedro Antonio Urbina

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