El baile de las ánimas

Director: Pedro Carvajal. Intérpretes: Ángela Molina, Mónica Molina, Dorotea Bárcena.

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Primera película que Pedro Carvajal dirige en solitario. No parece que haya tenido, y con mucho acierto, grandes pretensiones, sino hacer mano y entretener; diría que lo consigue.

Se trata de una historia de terror gótico, aunque muy gallega y española al tiempo. Hay pinceladas crítico-jocosas de la España de 1948, aceptables, salvo alguna grosería de corte sexual que desentona mucho. Hay el humor y la ambientación folklórica de la Galicia de las meigas y la santa compaña, el mar, la niebla, los bosques, bellamente presentados por la magnífica fotografía de Tote Trenas y la dirección artística de Juan Botella, que son casi el todo. No son el todo, pues el guión traba bien la historia; la dirección es eficaz, habida cuenta de la penuria de medios del film.

Dorotea Bárcena compone una entrañable criada de toda la vida. Ángela Molina hace de señora de la casa, muy natural, madre de la que es su hermana en la vida real, Mónica Molina, la más gótica en su inocencia pasmadilla, junto al espíritu de su atormentada tía Irma (Ana Álvarez). La presencia masculina cumple con su estolidez materialista su papel de soporte al enredo de las ánimas, en cuyo baile final se consigue una teatral espectacularidad, que se adivina deslumbrante de haber contado con una producción más millonaria.

Pedro Antonio Urbina