La pregunta que articula el documental es clara: ¿cómo es posible que Estados Unidos, uno de los países con más hispanohablantes, sea también donde esas raíces están más olvidadas? Para responderla, José Luis López-Linares (España, la primera globalización,2021; Hispanoamérica, canto de vida y esperanza, 2024) recorre territorios como Florida, la Alta California, Nuevo México o Luisiana —todos ellos hispanos antes de ser estadounidenses— a través de entrevistas a historiadores y expertos, en su mayoría americanos. Entre ellos figuran María Elvira Roca Barea, Juan Miguel Zunzunegui, Marcelo Gullo y Gonzalo Quintero Saravia. El estreno se anticipa por unos meses al 250 aniversario de la independencia de Estados Unidos.
Uno de los personajes más llamativos que aparecen en el documental es Bernardo de Gálvez, el militar español que apoyó la independencia de los Estados Unidos y cuyo retrato cuelga hoy en el Senado en Washington, en virtud de una promesa cumplida más de dos siglos después. Que ese dato resulte una novedad para muchos espectadores dice mucho del olvido que la película quiere subsanar.
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La música ocupa un lugar relevante: el documental muestra la influencia hispana en géneros como el jazz, el blues o la salsa a través de músicos de todo el continente. Este enfoque aporta variedad a un conjunto que combina divulgación histórica con un cuidado tratamiento visual.
El planteamiento es tan reivindicativo como históricamente bien fundado. López-Linares no busca la equidistancia, sino subrayar que la presencia hispana en Estados Unidos es más antigua y profunda de lo que suele reconocerse. Esa intención da coherencia al conjunto y explica su capacidad de llegar a públicos diversos, con un documental visualmente atractivo y muy oportuno por su actualidad y rigor.