Tiempo de vacas flacas en la Iglesia católica alemana

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Berlín. La Iglesia católica alemana atraviesa una grave crisis económica. La caída en la recaudación del impuesto eclesiástico y en el número de fieles, en medio del creciente desempleo, está llevando a los 27 obispados del país a decretar severas medidas de ahorro con reducciones salariales de hasta un 17% y eliminación de puestos de trabajo.

La Iglesia católica alemana debe su poderío económico principalmente al Concordato de 1933 que el Vaticano mantiene con el Estado alemán. Conforme al acuerdo, el Estado recauda el impuesto para la financiación de la Iglesia, que supone hasta el 9% del impuesto sobre la renta, y financia la enseñanza de la religión en las escuelas, las cátedras teológicas en las universidades y la atención pastoral castrense.

De este modo, la Iglesia católica alemana, con 26 millones de fieles y afincada en el país más rico de Europa, ha gozado durante décadas de una bonanza económica en la que se podía permitir construir más y mejores templos, abrirse a nuevos campos sociales, caritativos y de ayuda al desarrollo y crear instituciones educativas prestigiosas.

Desde hace décadas, además, los obispos del Tercer Mundo recurren a sus colegas alemanes para cubrir las necesidades materiales de la evangelización. Las visitas de los prelados asiáticos, africanos y latinoamericanos al país centroeuropeo incluyen escalas obligadas en Aquisgrán, sede de la obra episcopal de ayuda al desarrollo Misereor, o Essen, donde se encuentra Adveniat, fundación dedicada a fomentar proyectos pastorales en América Latina. Es lo que en círculos eclesiásticos se llama en tono jocoso “la peregrinación a san Marco”, en alusión al marco alemán, la antigua divisa alemana. En 2003, Misereor y Adveniat dedicaron todavía a proyectos de ayuda 27 y 45 millones de euros (35 y 58 millones de dólares) respectivamente. El volumen, sin embargo, baja año tras año.

La crisis económica azota desde hace años a Alemania y repercute en la Iglesia. Por un lado, el aumento del desempleo y las rebajas tributarias introducidas por el gobierno “rojiverde” del canciller Gerhard Schröder hacen que disminuya la recaudación del impuesto eclesiástico. Al mismo tiempo, la Iglesia debe afrontar el retroceso en el número de fieles, por la reducción de nacimientos y el aumento de defunciones y por la defección de aquellos que abandonan públicamente la fe para no pagar el impuesto eclesiástico. “Tenemos un bautizo por cada tres entierros”, afirmó recientemente el cardenal-arzobispo de Colonia, Joachim Meisner.

En 2004, las Iglesias católica y luterana sufrieron una caída en los ingresos por el impuesto eclesiástico de cerca de un 8%. Además, para el nuevo año los expertos eclesiásticos prevén un nuevo recorte de entre el 1,5 y el 3%, debido a la entrada en vigor de la última fase de la reforma tributaria, que supone una considerable bajada en el impuesto sobre la renta.

Recorte de presupuestos

En esta coyuntura, diversas diócesis están adoptando medidas para recortar los gastos, según datos recogidos por la agencia DPA. Colonia, con 2,3 millones de fieles, es la archidiócesis más rica del mundo. Su presupuesto ascendía el año pasado a 679 millones de euros (882 millones de dólares). También es el segundo empleador en la región después del Estado: en las parroquias, colegios, internados, guarderías, hospitales, geriátricos y otras instituciones educativas y asistenciales católicas de la archidiócesis trabajan 49.000 personas. Como medida inmediata, el arzobispado ha decidido recortar de aquí a 2007 el volumen de gastos en un 13%. En ese periodo se eliminarán 350 puestos de trabajo y, según el cardenal Meisner, en numerosos campos habrá recortes dolorosos.

Pese a ello, en la archidiócesis la situación es menos dramática que en otras sedes. En Aquisgrán, por ejemplo, el obispado ha exigido a sus empleados un recorte salarial del 17%, unido a una reducción del 23% de la plantilla hasta 2008. La diócesis de Berlín, la más endeudada del país y que el año pasado pudo escapar a la quiebra gracias a transferencias de emergencia de otras sedes episcopales, eliminó en 2003 unos 300 empleos y pretende quedarse sólo con 880, frente a los 1.300 iniciales. En la de Hamburgo desaparecerá entre este año y el próximo uno de cada cinco puestos de trabajo, mientras que en Tréveris se eliminarán 200 de los 2.400 empleos actuales.

La Iglesia luterana, que sufre una mayor hemorragia de fieles que la católica, no tiene perspectivas más halagüeñas. En Hamburgo se han puesto a la venta 12 templos, mientras que la Iglesia regional de Hannover, la más grande del país, con 3,1 millones de fieles, ya anunció que recortará su plantilla en un 8%, entre otras medidas de ahorro. Los 30.000 empleados de esta última plaza tuvieron que renunciar a la paga extraordinaria de vacaciones y estas últimas Navidades cobraron menos que en 2003. La crisis parece no diferenciar entre confesiones.

Vicente Poveda

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