Papa Francisco: “La Navidad nos habla de ternura y de esperanza”

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Duración lectura: 4m. 42s.

El vaticanista Andrea Tornielli ha realizado una entrevista al Papa Francisco para el diario italiano La Stampa y Vatican Insider. En ella, el Papa recuerda que la Navidad es sobre todo un mensaje de alegría. También responde a varias cuestiones que le plantea el periodista en torno al sufrimiento de los niños, el ecumenismo, la Evangelii gaudium o el rumor de que iba nombrar cardenales a mujeres.

“La Navidad es el encuentro de Dios con su pueblo. Y también es una consolación, un misterio de consolación. Muchas veces, después de la misa de Nochebuena, pasé algunas horas solo, en la capilla, antes de celebrar la misa de la aurora, con un sentimiento de profunda consolación y paz. (…) Para mí la Navidad siempre ha sido esto: contemplar la visita de Dios a su pueblo”.

“¿Cuál es el mensaje de la Navidad para las personas de hoy?”, pregunta Tornielli. Y el Papa responde: “Nos habla de la ternura y de la esperanza. Dios, al encontrarse con nosotros, nos dice dos cosas. La primera: tengan esperanza. Dios siempre abre las puertas, no las cierra nunca. Es el Papá que nos abre las puertas. Segunda: no tengan miedo de la ternura. Cuando los cristianos se olvidan de la esperanza y de la ternura se vuelven una Iglesia fría, que no sabe dónde ir y se enreda en las ideologías, en las actitudes mundanas”.

Un anuncio de alegría para todos
Tornielli hace notar al Papa que Dios nace en un mundo marcado por el sufrimiento y la miseria. Antes de hablar sobre estos problemas, Francisco recuerda que “lo que leemos en los Evangelios es un anuncio de alegría. Los evangelistas describen una alegría. No hacen consideraciones sobre el mundo injusto, sobre cómo pudo nacer Dios en un mundo así. (…) La Navidad no fue una denuncia de la injusticia social, de la pobreza, sino un anuncio de alegría. Todo lo demás son conclusiones que sacamos nosotros. Algunas correctas, otras menos y otras más ideologizadas”.

La Navidad también es un regalo que Dios hace a cada uno, con independencia de la situación en que se encuentre. “Dios nunca da un don a quien no es capaz de recibirlo. Si nos ofrece el don de la Navidad es porque todos tenemos la capacidad para comprenderlo y recibirlo”.

Las guerras dan que pensar al Papa en esta Navidad sobre la paciencia de Dios: “La principal virtud de Dios, indicada en la Biblia, es que Él es amor. Él nos espera, no se cansa nunca de esperarnos. Él da el don y después nos espera. Esto sucede en la vida de cada uno de nosotros. (…) Dios es paciente y la paz, la serenidad de la noche de Navidad, es un reflejo de la paciencia de Dios hacia nosotros”.

En Nochebuena, el Papa Francisco se acuerda especialmente de los cristianos de Belén. Sobre su posible viaje a Tierra Santa, explica que desea encontrarse con “su hermano Bartolomeo, patriarca de Constantinopla” y que ya están en marcha los preparativos. A raíz de dos preguntas, el Papa reflexiona sobre el sufrimiento de los niños y sobre el hambre en el mundo.

Polémicas en torno a la “Evangelii gaudium”
Después Tornielli plantea al Papa varias cuestiones suscitadas en los medios a raíz de la publicación de la exhortación apostólica Evangelii gaudium. Frente a quienes le acusan de “marxista”, aclara que “la ideología marxista está equivocada”, pero afirma que en su vida ha conocido a marxistas que son buenas personas, por lo que no se siente ofendido. También defiende que sus ideas pueden encontrarse en la doctrina social de la Iglesia y que no habla “desde un punto de vista técnico”.

Sobre las referencias a la “conversión del papado”, recuerda que Juan Pablo II ya habló de una forma de ejercicio del primado que se abra a una nueva situación. “No solo desde el punto de vista de las relaciones ecuménicas, sino también en las relaciones con la Curia y con las Iglesias locales”. Destaca, además, que “hoy existe el ecumenismo de la sangre”, refiriéndose a la suerte de los cristianos que son asesinados por razón de su fe, ya sean anglicanos, luteranos, católicos u ortodoxos.

Cuando en la Evangelii gaudium aconsejó tomar decisiones prudentes y audaces en relación con los sacramentos, algunos entendieron que se refería a la posibilidad de admitir a la comunión a los divorciados vueltos a casar. El Papa lo desmiente y dice que estaba formulando un principio general; en la entrevista lo ilustra con un ejemplo: “Debemos tratar de facilitar la fe de las personas más que controlarla. El año pasado en Argentina denuncié la actitud de algunos sacerdotes que no bautizaban a los hijos de madres solteras. Es una mentalidad enferma”.

Sobre el rumor de las mujeres cardenales, el Papa dice: “Es una frase que salió de quién sabe dónde. Las mujeres en la Iglesia deben ser valoradas, no ‘clericalizadas’. Los que piensan en las mujeres cardenales sufren un poco de clericalismo”.

Hacia el final de la entrevista, el Papa deja entrever una posible dirección en la reforma de la estructura financiera de la Santa Sede. Menciona el reciente informe positivo de Moneyval sobre el IOR, conocido popularmente como el Banco Vaticano, pero recuerda que este organismo nació para ayudar a las obras de la religión, las misiones y las Iglesias pobres. De modo que su futuro está por ver.

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