Obispos de EE.UU.: “Urge aprobar la reforma migratoria”

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Ante la proximidad del debate sobre la reforma migratoria en la Cámara de Representantes, la Conferencia Episcopal de Estados Unidos ha hecho un nuevo llamamiento a favor de los inmigrantes. Los obispos católicos están aprovechando el mes de agosto para explicar a los fieles por qué el país necesita una reforma integral de las leyes de inmigración, a la vez que les piden que escriban a los miembros del Congreso.

El pasado junio, el Senado estadounidense aprobó sin demasiados problemas un proyecto de reforma migratoria que trata de conciliar la postura de quienes piden regularizar a los 11 millones de ilegales que viven en el país con la de quienes exigen más seguridad en la frontera (cfr. Aceprensa, 2-07-2013). Pero la mayoría republicana de la Cámara de Representantes no está dispuesta a aceptar el nuevo proceso de regularización.

Mientras los representantes elaboran su propia iniciativa, que podría estar lista para octubre, los obispos católicos han emprendido una campaña informativa para explicar por qué la regularización es un paso necesario para empezar a arreglar un sistema migratorio que consideran roto. Ya sea desde el púlpito, ya desde los medios de comunicación, quieren evitar que el nuevo intento de reforma vuelva a frustrarse como en la época de Bush.

Desde el púlpito a los legisladores
Uno de los obispos más activos en este debate es el arzobispo de Los Ángeles, Mons. José Gómez, que acaba de publicar un libro en el que defiende que la inactividad de los legisladores en este terreno está agravando el problema de los sin papeles (cfr. Aceprensa, 19-07-2013). El domingo 21 de julio, Gómez dedicó su homilía en la Catedral de Nuestra Señora de los Ángeles a explicar algunas de sus ideas.

Pero Gómez no es el único que se ha lanzado a predicar sobre la inmigración desde el púlpito. El New York Times informa que los obispos y los sacerdotes de una docena de diócesis del país (Chicago, Cincinnati, Los Angeles, Brooklyn, San Antonio…) tienen previsto aprovechar las homilías del domingo 8 de septiembre para explicar por qué Estados Unidos necesita reformar las leyes de inmigración. Además, ese día varias diócesis celebrarán vigilias de oración y marchas a favor de un sistema migratorio justo y humano.

Durante el mes de agosto, los obispos de algunos estados norteamericanos han publicado declaraciones a favor de una reforma integral de la inmigración. Tras explicar que los católicos han de ser coherentes con el mandato bíblico de “acoger a los extranjeros”, los obispos de Iowa piden a sus fieles que escriban “a sus representantes del Congreso en este mes, especialmente a los de la Cámara de Representantes, para que apoyen una reforma migratoria coherente con los principios de justicia”. También los obispos de Kentucky piden a sus fieles que contacten con los legisladores.

Para facilitar la tarea, la Conferencia Episcopal de EE.UU. ofrece en su página web la opción de enviar por mail una sencilla carta a los miembros del Congreso. Entre otras cosas, se les pide que establezcan un proceso para regularizar a los indocumentados, así como más visados para los trabajadores poco cualificados y la reunificación familiar.

Por qué los obispos promueven la reforma
Según cuenta al New York Times Cecilia Muñoz, directora del Consejo de Política Nacional de la Casa Blanca, los obispos católicos han participado en varios encuentros organizados por la Administración Obama para impulsar una reforma integral de la inmigración. En un año en que se ha intensificado la polémica sobre el mandato anticonceptivo de la reforma sanitaria, la voluntad de reunirse con el gobierno muestra hasta qué punto los obispos van en serio.

La nueva campaña de los obispos a favor de los inmigrantes (“The Time is Now!”) da continuidad a la que emprendieron en 2005 (cfr. Aceprensa, 18-05-2005). Pero ahora la urgencia es todavía mayor, ante el temor de que las cosas se vuelvan a quedar como están.

Así lo ha explicado recientemente en el Washington Post Mary Ann Walsh, directora de comunicación de la Conferencia Episcopal. Para los obispos, “la política migratoria de EE.UU. favorece de hecho la inmigración ilegal”. El muro en la frontera con México y en general la estrategia de mano dura no ha servido para detener el flujo de sin papeles que llegan a EE.UU. en busca de trabajo (en los últimos 15 años, se ha duplicado el número de los inmigrantes indocumentados). A la vez, las leyes migratorias no han logrado establecer un cauce adecuado para la entrada legal en el país. Para los trabajadores de baja cualificación solo se ofrecen 5.000 visados al año en el sistema permanente y 66.000 para los temporeros. Sin embargo, dice Walsh, el 80% de los inmigrantes varones indocumentados están trabajando para empresas del país, lo cual indica que se les necesita.

Los obispos echan en falta una perspectiva moral en el debate migratorio. Interesan, sí, las repercusiones económicas y sociales, pero apenas se habla de la inmigración “como un fenómeno humanitario y, en último término, moral”. De ahí que llamen la atención sobre las consecuencias humanas que provocan las leyes migratorias: “Se divide a las familias; se explota a los inmigrantes a manos de empleadores sin escrúpulos y contrabandistas; y seres humanos desesperados por sobrevivir fallecen en el desierto. Además, mientras nuestro país se beneficia del trabajo de los sin papeles, les privamos de los correspondientes beneficios laborales y de las protecciones legales”.

Con este discurso, los obispos quieren concienciar sobre todo a los 136 católicos que en estos momentos ocupan un puesto en la Cámara de Representantes.

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