Nigeria: lucha política disfrazada de conflicto religioso

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Análisis

Lagos.El concurso de Miss Mundo que se iba a celebrar en Abuya, capital de Nigeria, ha sido esta vez el pretexto para una ola de violencia que se ha cobrado más de 200 muertos. Un artículo sobre el concurso, publicado en el diario This Day de Kaduna, encendió la ira de grupos musulmanes, que lo consideraron blasfemo. Cientos de musulmanes de Kaduna se lanzaron a la calle e incendiaron la sede del diario. La violencia se extendió por la ciudad, mientras la multitud atacaba iglesias y edificios pertenecientes a cristianos.

El arzobispo de Abuya, en declaraciones que recogió la agencia Zenit (28-XI-2002), ha afirmado que “la comunidad islámica debe asumir la responsabilidad por los muertos y las iglesias quemadas. Hasta ahora ni los líderes musulmanes ni el gobierno han querido hacerlo. Queremos saber quién está detrás de lo que ha sucedido. Y que no se diga que se trató de bandas de muchachos fuera de control. Violencias semejantes no estallan por sorpresa. Los líderes musulmanes deben garantizarnos que en adelante estos episodios no volverán a ocurrir”. Una vez más se ha presentado como enfrentamientos religiosos lo que en realidad tiene una motivación política.

Nigeria es un país con más de 250 grupos étnicos, de los cuales cuatro o cinco suman la mayoría de la población. La lucha por el predominio político ha causado desde hace tiempo conflictos entre los diferentes grupos. La religión, sobre todo la que va unida al analfabetismo, se convierte fácilmente en un instrumento que los políticos explotan.

Los musulmanes dominan en la parte norte de Nigeria, mientras los cristianos lo hacen en la parte occidental. En el este y el sur, y también un buen número en occidente -sobre todo de la tribu Yoruba- son musulmanes, aunque moderados. Estas delimitaciones implican que en Nigeria la religión y la política comparten fronteras, lo que dificulta distinguir si las raíces del conflicto están en una u otra. En algunos Estados de Nigeria, como Kaduna, distintas tribus y religiones han coexistido durante mucho tiempo. Muchos de los cristianos de Kaduna que no pertenecen a ese grupo étnico han ido allí por motivos comerciales. Es el caso, por ejemplo, de los Ibos del este, que componen un alto tanto por ciento de la población de Kaduna.

Nigeria es un país muy subdesarrollado. Entre el norte y el resto del país hay muchas diferencias económicas y de educación, lo que aumenta la desconfianza entre ellos. A los habitantes del norte se les hace creer que el sur, el este y el oeste quieren mantenerles en la pobreza, por lo que deben contraatacar. Pero aquellos políticos que han tenido en sus manos los medios para mejorar el norte durante la corta vida de Nigeria, no han hecho nada por la zona; es más sencillo usar a los pobres con fines políticos.

Masas pobres al servicio de sus patronos

Es frecuente, por ejemplo, ver a políticos de esa región apelar a los sentimientos religiosos en la lucha política. La mayor parte de la población joven del norte es pobre y analfabeta. Abundan los mendigos, que dependen de sus adinerados patrones para poder comer cada día. Aunque el poder político ha estado durante largo tiempo en el norte, la riqueza, a causa de la corrupción del gobierno, está en manos de unos pocos, que encuentran más cómodo mantener al resto de la población en la indigencia. Cuando es necesario, se puede contar con estos protegidos para poner por obra los deseos de sus patrones: agredir a los contrincantes políticos, formar parte de una turba violenta…

Esta tarea resulta aún más fácil si el oponente político pertenece a otra religión. No hay apenas escrúpulos para provocar la pelea exacerbando los sentimientos religiosos. A esto ayuda la misma naturaleza del Islam, que une la religión con la política. Por otro lado, algunos de los musulmanes nigerianos son fanáticos que creen que el único Islam verdadero es el intolerante con otras religiones. Aunque no les siguen muchos, a veces su voz puede resonar fuerte, sobre todo cuando predican a seguidores que sufren grandes injusticias.

¿Terminarán alguna vez los altercados y los conflictos entre cristianos y musulmanes en Nigeria? El problema se eternizará si el gobierno nigeriano sigue tan fuertemente centralizado. La concentración de poder en un núcleo fuerte alimenta el deseo de cada grupo étnico por alcanzar y retener ese poder, que es el mejor modo de favorecer al propio pueblo. El problema nigeriano podría resolverse con la creación de regiones autónomas a las que el gobierno central traspasara parte del poder, de modo que la gente se sintiera representada en el gobierno. Esto reduciría la influencia política islámica al norte del país.

A muchos cristianos tampoco les gustaba el concurso de Miss Mundo en Nigeria. Pero dejaron a un lado sus reservas por la oposición de los musulmanes, lo cual ha proporcionado a estos una ventaja política, y ha dado a entender a la comunidad internacional el erróneo mensaje de que Nigeria es un país islámico.

Ahora se trata de un enfrentamiento entre cristianos y musulmanes, pero mañana podría tratarse del intento de la población del delta del Níger de controlar sus recursos naturales: el petróleo. También podrían ser los Yorubas del oeste enfrentándose a los Hausas por el control del comercio. En todos estos casos subyace siempre lo mismo: la lucha por el poder político, para favorecer los intereses de cada grupo étnico.

Eugene Agboifo Ohu

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