Mujeres en Argelia: más religiosas y más instruidas

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Son más religiosas que las de las generaciones precedentes, pero también más modernas e instruidas. Este es el diagnóstico que hacen algunos sociólogos sobre las mujeres argelinas, cada vez más presentes en la vida profesional y social. En la Universidad son el 60% del alumnado; en el mundo jurídico, las mujeres constituyen el 70% de los abogados y el 60% de los jueces. Y predominan entre los médicos. El corresponsal del International Herald Tribune (28-05-2007) ofrece estos datos que rompen la imagen estereotipada que a menudo se tiene sobre la situación de la mujer en el Magreb islámico.

Las informaciones sobre Argelia suelen estar dominadas por la lucha entre islamistas fanáticos y un gobierno monopolizado por el FLN, ya muy desprestigiado. Pero las mujeres están consiguiendo abrirse camino poco a poco en esta situación. El cambio de la condición femenina no se debe a una mayor secularización. Por el contrario, las argelinas actuales son más religiosas que sus madres: rezan, frecuentan la mezquita y muchas de ellas se cubren con el hiyab o velo islámico. Pero también están mejor educadas y trabajan junto a los hombres.

Es verdad que los hombres todavía mantienen todas las palancas oficiales de poder y que las mujeres solo son el 20% de la población laboral. Pero esto representa más del doble que hace una generación. Y de continuar esta tendencia, también la Administración pública se feminizará cada vez más.

Los cambios en el sistema educativo y en el mercado laboral favorecen la mayor presencia de la mujer. Los estudios universitarios ya no son vistos como una garantía de carrera profesional o de prosperidad económica, por lo que muchos hombres prefieren dejar los estudios y buscar trabajo, o simplemente emigrar. En cambio, a las mujeres los estudios universitarios les aportan un beneficio de carácter social, aunque no sean muy rentables económicamente.

La prolongación de los estudios lleva a un matrimonio más tardío, con lo que también se reduce la tasa de natalidad. Antes era normal que las mujeres se casasen a los 17 ó 18 años, mientras que ahora la edad media ha pasado a 29 años. Y a menudo se casan con hombres con menor nivel de instrucción.

La situación de la mujer en el matrimonio ha mejorado con la reforma del Código de Familia (ver Aceprensa 128/04). Pero aún subsisten desigualdades, como es la posibilidad de la poligamia con permiso del juez, que en la práctica es poco corriente.

Turquía: con o sin velo, pero modernas

También en Turquía la polarización de la vida política entre el partido islamista gobernante (AKP) y los militares y políticos que se consideran los garantes de los principios laicos puede ocultar la modernización de la vida de las mujeres, tanto si llevan velo como si no. En un país donde la cuestión del velo se ha convertido en un símbolo incluso político, el tópico transmite la idea de que la mujer turca moderna es la que no lleva velo y quien lo lleva es una atrasada.

Pero la realidad no resiste este tópico, como puede verse en un reciente reportaje del corresponsal de Le Monde (29-05-2007). Kemal Ataturk, padre de la República actual, incitó a las mujeres a quitarse el velo como signo de modernización y laicidad. Pero todavía hoy lo llevan el 60% de las mujeres. La gran mayoría usan el velo que cubre los cabellos, más tradicional que religioso, y que puede ser también un accesorio de moda para combinar con el vestido. Alrededor de un 11% llevan el “türban”, que cubre estrictamente la cabeza y el cuello, y que para los laicos es el signo de la sociedad islamista. Y apenas un 1% de las turcas llevan el “carsaf”, el largo tejido negro que recubre todo el cuerpo.

Según un estudio realizado en 2006 por la fundación Tesev (Fundación de estudios económicos y sociales, financiada por el multimillonario George Soros), la costumbre del velo está más bien en baja, sobre todo entre las jóvenes y en el ambiente urbano. Además, sigue prohibido en la función pública, en la universidad y entre las mujeres de los oficiales del ejército, bastión de la laicidad.

En cualquier caso, las mujeres que llevan el velo por motivos religiosos son también mujeres de hoy, que frecuentan la escuela y la Universidad, trabajan, conducen y se mueven con naturalidad en el espacio público. La urbanización, la escolarización y la mayor prosperidad han suavizado las costumbres. Durante los cinco años que lleva gobernando el AKP, se ha extendido una clase media conservadora, que en gran parte no ve una contradicción entre los principios religiosos y la modernidad.

Lo que les irrita a las jóvenes que llevan velo es tener que quitárselo a la entrada de la universidad o que algunos las estigmaticen como mujeres atrasadas. Consideran la prohibición como una limitación de sus derechos. Algunas universitarias que no quieren renunciar al velo y que tienen recursos, van a estudiar al extranjero, como han hecho dos hijas del primer ministro Erdogan.

Este sentimiento de discriminación ha estimulado su apoyo a partidos de inspiración islamista. Según explica el sociólogo Nilüfer Narli, especialista en el islam político, “el velo tiene tres aspectos. Es un signo de piedad, de humildad y de adscripción política. Hoy es este último aspecto el que domina”.

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