Diálogo frente a la polarización: primer mensaje del Papa en España

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Diálogo frente a la polarización: primer mensaje del Papa en España
El Papa León XIV pronuncia un discurso durante su ceremonia de bienvenida en el Palacio Real, 6 de junio de 2026, en Madrid (foto: Alberto Ortega / Europa Press)

A los creyentes, fidelidad al Evangelio; a todos, reconciliación. Son los dos vectores principales que ha venido a proclamar el Papa León XIV en su primer viaje a España, según ha manifestado en su primer discurso oficial, en el Palacio Real de Madrid, ante las autoridades civiles. Por su parte, el Rey Felipe VI ha subrayado la importancia de la Iglesia en la sociedad española, impregnada de la fe católica.

La expectación por la llegada del Papa era altísima y, a pesar de que la ceremonia de recepción al Santo Padre tuvo lugar en un recinto majestuoso como es el Palacio Real, donde no le era posible la cercanía con el público, los miles de personas que habían podido congregarse en las inmediaciones intentaron desde el primer momento expresar su calor con gritos de “Vida el Papa”. En su intervención, el Santo Padre manifestó que el español “¡es un pueblo lleno de pasión, que ama la vida y lo manifiesta!”.

El Papa dejó claro el motivo de su viaje: “Vengo entre ustedes para confirmar, alentar e inspirar una renovada fidelidad de los creyentes al Evangelio, así como una reconciliación y una cooperación más profundas entre las distintas fuerzas de esta Nación”. El Papa ha recordado al respecto: “Su propia historia sugiere que no es la cultura del enfrentamiento, sino la del encuentro, la que genera estabilidad y prosperidad”. En un llamamiento de gran actualidad en el mundo en conflicto, ha señalado: “El mensaje de paz que en estos tiempos, por desgracia, resuena para algunos como ingenuo y para otros como provocador, encuentra acogida en quienes no se encierran en ideologías prefabricadas, sino que se abren a la verdad”.

Uno de los aspectos importantes del discurso de León XIV ante los reyes, y con el presidente del gobierno, los ministros y las principales autoridades del Estado presentes, ha sido su denuncia a las ideologías. Ha citado al Papa Francisco: “Existe, en efecto, ‘una tensión bipolar entre la idea y la realidad. La realidad simplemente es, la idea se elabora. Entre las dos se debe instaurar un diálogo constante, evitando que la idea termine separándose de la realidad. Es peligroso vivir en el reino de la sola palabra, de la imagen, del sofisma’. De hecho —concluía—, ‘la realidad es superior a la idea’. La verdad es siempre más grande que nosotros y por eso nos sorprende y nos atrae hacia caminos de purificación y reconciliación, en los que el diálogo con los demás –y con el Otro con mayúscula– se vuelve fundamental”.

“Invito a todos a abandonar las narrativas divisivas y polarizantes de vuestra realidad social y de su historia, para pasar de las simplificaciones estériles a la apreciación fecunda de la complejidad”

Otro punto importante de su mensaje ha sido la paz. “La seguridad, que con demasiada frecuencia nos ilusionamos que provenga de las armas y los muros, madura más bien al aprender a avanzar junto al otro, a crecer juntos, codo con codo”. En su argumento, ha vuelto a recordar la historia de España: “Vuestra propia historia lo atestigua. La presencia del islam en la península Ibérica, por ejemplo, constituyó una realidad política, cultural y religiosa de larga duración. Durante ese periodo no sólo hubo confrontación, sino que se intentó crear un espacio de contacto, conversación y diálogo sobre el sentido de la verdad entre cristianos, musulmanes y judíos”.

Citando su reciente encíclica Magnifica humanitas, León XIV afirmaba: “Evitemos las palabras que humillan o enfrentan. Optemos por la claridad que ilumina y la franqueza que abre caminos. No bendigamos entusiasmos ingenuos ni alimentemos miedos estériles. Más bien, indiquemos criterios de discernimiento –la dignidad de la persona, el destino universal de los bienes, la opción por los pobres, el cuidado de la Casa común, la paz– y traduzcámoslos en prácticas: planificación responsable, evaluaciones del impacto humano y social, inclusión de los más frágiles, alfabetización digital, investigación e industria orientadas a la justicia y la paz”.

La tentación de polarizar

El Santo Padre ha advertido de que “hoy, la tentación de ganar popularidad avivando el fuego de las polarizaciones parece crecer, en lugar de disminuir; la dignidad humana no deja de ser violada. Por eso necesitamos cultura, interioridad, una educación libre y de calidad, necesitamos trascendencia”.

Para León XIV, las simplificaciones conducen a la división: “Invito a todos, por amor a la verdad, a abandonar las narrativas divisivas y polarizantes de vuestra realidad social y de su historia, para pasar de las simplificaciones estériles a la apreciación fecunda de la complejidad”. Y aquí España tiene un papel: “Veo aquí una vocación específica de Europa, de la que España es protagonista original y fundamental […]. Apreciar la complejidad y estudiarla, aprender a no negarla y a vivirla como una bendición, huir de esos enfoques identitarios que parecen aclararlo todo, pero que pueblan el mundo de fantasmas y enemigos”.

En una referencia a la política internacional, ha subrayado: “expreso mi agradecimiento a vuestro país por su fidelidad al derecho internacional y al multilateralismo, que se traduce en un compromiso activo con la paz y la solidaridad entre los pueblos”.

En sus palabras a León XIV, el rey Felipe VI, en la ceremonia celebrada en el Salón de las Columnas del Palacio Real, ha recordado que en España está una parte de las raíces de Robert Prevost. Y ha afirmado que “la fe católica está enraizada en nuestro país y sin ella nuestra historia y nuestra cultura no se entenderían”.

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