La religión musulmana no es obstáculo al ingreso de Turquía en la UE

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Duración lectura: 2m. 59s.

Los obispos católicos de los países de la Unión Europea consideran que un país mayoritariamente musulmán como Turquía puede pertenecer a la UE, pero piensan que hay que exigirle el respeto de derechos fundamentales como la libertad religiosa y la igualdad de derechos de las mujeres.

La Comisión de las Conferencias Episcopales Europeas reflexionó en su reunión plenaria de noviembre sobre el Tratado Constitucional de la UE y la apertura de negociaciones con Turquía.

Los 19 prelados representantes de otras tantas Conferencias Episcopales estiman que la decisión de abrir negociaciones con Turquía no es un asunto “de orden religioso, sino político” y que “merece una discusión profunda en el seno de toda la sociedad civil europea”. La Comisión considera que “no puede haber obstáculo de orden religioso para que un país como Turquía, cuya población es mayoritariamente musulmana, sea miembro de la UE”. Pero es necesario que respete “los derechos fundamentales, como por ejemplo la igualdad de las mujeres, la libertad de expresión y asociación, y la libertad religiosa”. Como de hecho estos derechos fundamentales “no son enteramente respetados en ese Estado, se puede plantear la cuestión de si es oportuno abrir negociaciones con Turquía”.

Los obispos proponen que se pida al gobierno turco que corrija las insuficiencias que, en estos puntos, señaló el informe de la Comisión Europea sobre la libertad religiosa y el estatuto jurídico de las minorías, de acuerdo con lo firmado por Turquía en el Tratado de Lausana (1923). En concreto, piden al Consejo Europeo que incluya este punto entre las conclusiones de la reunión que celebrará los días 16 y 17 de diciembre en Bruselas para decidir la apertura de negociaciones con Turquía.

En Turquía todavía se necesita autorización del Ministerio de Asuntos Religiosos para temas en los que las iglesias deberían ser autónomas, por ejemplo, para reparaciones de los templos. Muchas veces las iniciativas quedan paradas porque las autoridades no contestan.

Ante las exigencias de la entrada en la UE, Turquía está empezando a cambiar poco a poco el modo en que trata a las minorías religiosas, según informa “International Herald Tribune” (22-11-2004). El actual gobierno va a presentar una ley que daría a las fundaciones cristianas y judías más libertad para gestionar sus propiedades y elegir a los miembros de sus órganos de gobierno. Se ha hablado también de permitir la reapertura del seminario greco-ortodoxo que fue cerrado en 1971 cuando el gobierno se hizo con el control de las universidades privadas.

En la reunión de los obispos se habló también de la Constitución Europea. La Comisión se felicita por que el Tratado Constitucional “refleje los valores y objetivos de la UE y la visión cristiana del ser humano con la inclusión de una Carta de Derechos Fundamentales”, pero lamenta que “no exista ninguna referencia al cristianismo en la versión final del preámbulo de este texto”.

Respecto al caso Buttiglione, los obispos se quejan de que “algunos miembros del Parlamento Europeo hayan dado prueba de intolerancia respecto a las creencias personales del comisario designado, en lugar de concentrarse en su capacidad de cumplir el papel político que se le había confiado”. Piden que “la libertad de religión y de expresión religiosa, reconocida por el Tratado Constitucional, se respete íntegramente y se garantice en todas las instituciones europeas de la Unión ampliada”.