La cultura europea no debe tanto al islam

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John Vinocur comenta en International Herald Tribune (29 abril 2008) el debate surgido en torno a un libro del historiador francés Sylvain Gouguenheim, que pone en duda la tesis de que Europa debe su renacimiento cultural en la Edad Media a los sabios musulmanes, que transmitieron el saber olvidado de la antigua Grecia.

Según una idea muy difundida, cuando Europa atravesaba un periodo de decadencia cultural, la nueva civilización islámica conoció un florecimiento cuya luz acabó llegando al viejo continente. El saber de los antiguos griegos, que el Occidente cristiano había perdido, fue descubierto y continuado por los musulmanes, y volvió a llegar a Europa merced a los traductores árabes. De este modo, el influjo del islam hizo posible el despertar de la ciencia (matemáticas, astronomía, medicina, filosofía) en la Edad Media que finalmente dio lugar al Renacimiento.

Incluso se sostiene que Europa no ha reconocido plenamente su deuda con el islam medieval. En 2002, la Comisión Europea recomendó que los libros de texto escolares mostraran de modo más destacado y positivo el papel del islam en la cultura europea.

“Esa tesis no tendría nada de escandaloso, si fuera cierta”, dice Sylvian Gouguenheim, profesor de Historia Medieval en la École Normale Supérieure de Lyon. Pero, advierte, “tiene más que ver con posturas ideológicas que con análisis científicos”. En su reciente libro Aristote au Mont Saint-Michel (Éditions du Seuil) sostiene que se ha exagerado mucho la influencia cultural islámica en la Europa de la Edad Media. El título alude a uno de los hechos que no concuerdan con esa teoría: en la abadía francesa de Saint Michel se comenzó a traducir al latín las obras de Aristóteles cincuenta años antes de que aparecieran las primeras versiones árabes en la España dominada por los musulmanes.

Gouguenheim señala que en general la civilización musulmana no asimiló realmente la cultura griega. Fuera de algunos pensadores -Al Farabi, Avicena, Averroes…-, lo normal fue que solo se tomase de ella lo que no entraba en contradicción con el Corán. La famosa Casa de la Sabiduría de Bagdad, fundada en el siglo IX, era sobre todo un centro de estudios coránicos que, contra la creencia común, prestaba poca atención a la filosofía o las matemáticas. Las primeras traducciones de obras griegas en el ámbito islámico fueron hechas por arameos y cristianos árabes.

La obra de Gouguenheim, dice Vinocur, ha sido contestada por otros historiadores, que le censuran por no tener en cuenta los trabajos de matemáticas y astronomía llevados a cabo por estudiosos musulmanes entre los siglos IX y XIII. También le acusan de pretender “restablecer la jerarquía de civilizaciones” y de intenciones ideológicas.

Por su parte, Gouguenheim dice que no le interesa crear polémica, aunque teme el mal uso que algunos extremistas podrían hacer de lasa tesis expuestas en el libro.

Vinocur no toma partido. Dice que resulta difícil juzgar el libro de Gouguenheim para quien no conozca bien la historia de Bizancio y del califato abasí.

Ver artículo original: Europe’s debt to Islam given a skeptical look.

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