Juan Pablo II abre una puerta al optimismo

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Duración lectura: 7m.

Roma.— Cruzando el umbral de la esperanza no es un testamento, sino un manifiesto programático para el futuro, en el que Juan Pablo II repite a una humanidad temerosa el “¡No tengáis miedo!” que proclamó al inicio de su pontificado. El Papa quiere abrir una puerta sin obligar a nadie a pasar adentro. Así se describió el propósito del esperado libro-entrevista de Juan Pablo II durante la presentación en Milán. El Card. Joseph Ratzinger explicó que la obra es “un diálogo de la fe con los interrogantes que el hombre moderno plantea al cristianismo”.

En la presentación, organizada por el editor Leonardo Mondadori, participaron, además del prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, la joven presidenta del Parlamento italiano, Irene Pivetti; Joaquín Navarro-Valls, portavoz de la Santa Sede, y el periodista italiano Vittorio Messori, autor de las 35 preguntas a las que el Papa respondió de su puño y letra.

El Papa dialoga

Joaquín Navarro-Valls explicó el sentido del título, elegido por el mismo Papa, con una frase que oyó a Juan Pablo II: “Quería abrir una puerta, sin obligar a nadie a pasar adentro”. El portavoz añadió: “Se puede decir que este libro estaba en la lógica del pontificado: en la lógica del Papa que dialoga con los periodistas,que va al encuentro de la gente y que, en un determinado momento, llega a exponer el magisterio de la Iglesia de una forma absolutamente inédita. Antes o después, tenía que llegar”.

Navarro-Valls relató también algunos detalles de la gestación del libro, originado en una entrevista televisiva que no se llegó a hacer. El Papa ya había recibido dos peticiones para que la concediera; a la primera respondió “no es necesario” y a la segunda, “no es imposible”. Por fin, en julio de 1993 accedió, pensando, señaló Navarro-Valls, en el bien que podía hacer. Pero, como explica Messori en la introducción de la obra, las obligaciones del Papa no permitieron realizar el proyecto, que requería varias horas de rodaje.

El Card. Ratzinger describió Cruzando el umbral de la esperanza como “un libro muy personal, pero al mismo tiempo un diálogo de la fe con los interrogantes que el hombre moderno plantea al cristianismo. Uno de sus elementos esenciales es que muestra que la fe es razonable”.

Superar el miedo

“En tiempos pasados -añadió el cardenal-, los críticos de la religión formularon la tesis de que fue el miedo lo que creó a Dios y a los dioses. Hoy experimentamos lo contrario: la eliminación de Dios ha generado miedo, que está escondido en el fondo de la existencia moderna. El hombre de hoy tiene miedo de que Dios pueda existir de verdad y de que sea peligroso. Tiene miedo de la dimensión oscura e imprevisible de un mundo que él ya no atribuye a una razón amorosa sino al juego del azar y a la victoria del más fuerte”.

Así, en palabras de Navarro-Valls, “el libro es testigo de un optimismo radical y nos presenta un Papa volcado hacia el futuro. Impresiona su optimismo si lo comparamos con el extendido pesimismo, con la psicología depresiva de esta época de transición”.

Para el periodista Vittorio Messori, autor de bestsellers como Informe sobre la fe -libro-entrevista con el Card. Ratzinger- y uno de los tres autores italianos contemporáneos más traducidos -junto a Umberto Eco y Giovanni Guareschi-, “es más exacto considerar este libro como un libro escrito por el Papa que como una entrevista con el Papa”.

Sobre la elección de los temas, Messori explicó que había dicho al Papa que no le interesaban cuestiones eclesiásticas o clericales, sino plantear temas de fondo para obtener respuestas a los interrogantes últimos de los hombres.

Leonardo Mondadori, presidente de la casa editorial (segunda de Europa después de la alemana Bertelsmann) que posee los derechos mundiales de la obra, afirmó que “para un editor, es una experiencia única, casi diría milagrosa, poder publicar un libro escrito a mano por el Papa en polaco. Es un libro que trasciende mi tarea de editor para tocar a la persona. Pienso que, más que de un ‘bestseller’, habría que hablar de un ‘longseller’, pues su impacto perdurará en el tiempo”.

21 idiomas y 35 países

El lanzamiento del libro, con una tirada inicial de cinco millones de ejemplares -que se ampliará a veinte millones en el futuro, según Mondadori-, se presenta como una de las operaciones editoriales más ambiciosas de los últimos tiempos. Cruzando el umbral de la esperanza se distribuirá en pocas semanas en las librerías de 35 países. Ya está traducido, o en proceso de serlo, a 21 idiomas, incluidos el árabe, el ruso y el chino. En cuanto al público, los posibles compradores no son sólo los católicos de todo el mundo, pues la obra “habla de temas que preocupan a la gente”, dijo el arzobispo de Baltimore, Mons. William Keeler.

La editorial norteamericana Random House pagó más de seis millones de dólares por los derechos del libro. Lo publica su subsidiaria Alfred A. Knopf, que, además de la versión inglesa, ha editado otra en español para el mercado hispano de Estados Unidos. También ha preparado una edición en cinta magnetofónica, en inglés y en español, y otra en compact disc, en inglés. Aunque los editores no han revelado otros detalles del contrato, se calcula que los derechos de autor que corresponderán al Papa -el 15% del precio de venta al público- podrían rondar los 50 millones de dólares. Esos ingresos serán destinados a obras de caridad.

Un punto de referencia fijo

La personalidad de Juan Pablo II, su inconformismo, su defensa de los valores humanos ysu decisión de publicar este libro fueron los temas tratados en un informe especial de la RAI (radiotelevisión estatal italiana) en el que intervinieron, entre otros, los primeros ministros de Francia, Édouard Balladur, e Israel, Isaac Rabin, y el presidente de Senegal, Abdou Diouf.

Al hilo de las consideraciones que hace el Papa en el libro, el primer ministro israelí reconoció el esfuerzo de Juan Pablo II “por acercar a judíos y católicos después de siglos de conflictos y lucha”. El presidente de Senegal subrayó, por su parte, que musulmanes y cristianos pueden convivir, como manifiestan la realidad de su país y su propio caso, pues está casado con una católica: “Lo que es posible en una familia, debe ser posible también en el ámbito internacional”. El fanatismo, dijo, es contrario a la recta comprensión de la religión mahometana.

El primer ministro francés resaltó que la importancia del papel que tiene el Papa en el mundo “no está relacionada con el porcentaje de población que representa”. Balladur dijo que el Papa es “la personalidad espiritual de más peso, incluso para los que no son cristianos y, entre los cristianos, para los que no son católicos”.

El Papa, añadió Balladur, “toma posturas que no son conformistas, es decir, que no son siempre conformes con las tendencias de la sociedad. A pesar de ello, el Pontífice es un punto de referencia fijo en un universo que carece de puntos de referencia y estabilidad. Lo importante para la Iglesia es que siga siendo el testimonio que es en el mundo de hoy”.

La presidenta del Parlamento italiano, Irene Pivetti, de 32 años, miembro de la Liga Norte, relató que cuando fue elegido Juan Pablo II, hace dieciséis años, ella era una niña y que, por tanto, la presencia de este Papa le había acompañado “desde el pupitre de la escuela hasta el escaño del Parlamento”. Preguntada por el infierno, uno de los temas que trata el Papa en el libro, Pivetti afirmó que pensaba en ello con frecuencia. “Si un católico no pensara en el infierno, tampoco pensaría en el paraíso ni en la santidad”. Pero ¿usted quiere ser santa?, interrumpió el periodista. “Creo que todos los cristianos tienen el deber de ser santos”, respondió Irene Pivetti, ante la mirada divertida del Card. Ratzinger.

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